Mientras casi todos celebramos en el chat de la familia cada gol de Messi, mi cuñada refunfuña, le cuesta entender lo que ella llama "El Messianismo", dice que esta bien que sea un gran jugador de fútbol pero que tampoco hay que hacer de él una religión. Lo que pasa es que le cae mal Messi, y con cierta razón porque hace años cuando su hijo estaba pequeño se toparon con Messi. El niño que tendría ocho años se le acercó a su ídolo, no sé si a tomarse una foto o a pedirle que le firmara la camisa. El entonces capitán del Barca se negó de manera poco gentil rompiéndole el corazón a mi sobrinito.
Lionel Messi tiene fama de tímido, algunos lo consideran altanero, hasta dicen que está en el espectro autista, que lo ha tenido que trabajar con psicólogos, pero futbolistícamente lo que importa es lo que pasa en la cancha y Messi es un fenómeno.
Pero yo entiendo a mi cuñada, poco duele tanto como que ignoren a tu niño. Incidentes similares pasan a menudo porque las grandes estrellas también son seres humanos, y a veces no están en talante de socializar con desconocidos que los abordan sin importar el lugar. También habrá estrellas más simpáticas que otras. Pero hasta con un ídolo que uno pensaría super chévere se puede tener un mal encuentro como fue el caso de un grupo de amigas que se cruzaron hace años con Juan Luis Guerra en un aeropuerto. Las cuatro amigas se acercaron con cierta pena pero mucho entusiasmo al cantante dominicano para pedirle si se podía tomar una foto con ellas. Dicen que tan admirado artista se negó de mala manera. Mis amigas a raíz de ese incidente no es que odien a Juan Luis Guerra ni mucho menos a su música, pero desde entonces para ellas no ha sido lo mismo oír: "Ojalá que llueva café en el Campo" o "La bilurribina", siempre sonarán con la interferencia de ese antipático no.
Por eso yo evito cualquier interacción con alguien famoso en un encuentro casual, qué triste no aplaudir los goles de Messi o dejar de disfrutar de la música de Juan Luis Guerra porque nos salieron con una antipatía. El mes pasado me crucé en una calle en Nueva York con Steven Spielberg. "¿Cómo es posible que no lo hayas parado a decirle algo?" me preguntaba mi amiga Yuri. Pues no me quise arriesgar a que me contestara de mala manera y que cada vez que sonara el tema de Indiana Jones en lugar de llenarme de emoción, fuera a pensar: "¡Ese pendejo engreído! ¡Ni que "Raiders of the los ark" fuera “El Ciudadano Kane” !".
Eso no quiere decir que no haya tenido un desencuentro con una celebridad, pasó en el año 2019 cuando paseando con mis hijas por Nueva York nos topamos con la filmación de "The Undoing", protagonizada por Nicole Kidman y Hugh Grant. Si vieron la serie de HBO quizás se acuerden de la escena en la que Nicole Kidman sale de un edificio público con el abrigo verde más espectacular que he visto en mi vida.
Cuando hay filmación en Nueva York acordonan la zona no solo para que los transeúntes no estorben a los actores y al equipo de filmación, también para que no vayan a salir accidentalmente en una escena. Tampoco pueden trancar un parque o una calle completa, así que mis hijas y yo como buenas faranduleras, encontramos un banquito en el parque fuera de la zona acordonada para fisgonear la filmación.
Nicole Kidman dista de ser mi actriz preferida de su generación -prefiero a Cate Blanchett- pero la verdad que es una mujer imponente, pocas como ellas para tener semejante aura de estrella de cine, y viéndola con esa melena de bucles rojos vestida con ese abrigo verde corrugado era ¡Guao!, pero les juro que mis hijas y yo estábamos calladitas, siguiendo la escena que no tenía diálogo, ni se nos ocurría sacar la cámara para tomar una foto, cuando de repente se nos acercó una asistente para pedirnos que desalojáramos el banco porque estábamos molestando a Miss Kidman.
La so-cretina actriz australiana ni siquiera entrecruzó miradas con estas venezolanitas, mucho menos le dirigimos la palabra o le gritamos: "Hi, Nicole!". La asistente nos sugirió movernos a otro lado donde también se veía bien para no incomodar a Miss Kidman. No le di oportunidad a mis hijas de contestar, lo hice yo: "No thanks, we must be going, a lot to do in NYC to be wasting our time", y nos fuimos con esa sensación de aunque princesas caraqueñas, de mejores lugares nos han botado.
Desde entonces he seguido viendo las series y las películas de Nicole Kidman, incluyendo “The Undoing”, algunas me han gustado y otras no tanto, no le eché la cruz, pero de que me cae mal miss Kidman, me cae como un plomo
1 comentario:
Qué rico leerte, Piki! Besos.
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