Evitando Intensidades
jueves 16 de febrero de 2012
En la emergencia (2)
Esta crónica se titula En la Emergencia (2) porque hay una primera En la emergencia, publicada el 2009 sobre una visita al Centro Médico de San Bernardino con mi chamo con una inflamación. Esa noche era el triple desempate para llegar a la final de la Liga Nacional de Beisbol entre Tigres-Leones-Tiburones, primera vez que los Tiburones de La Guaira llegaban tan lejos en más de veinte años. Nuestra familia soñaba con verlos coronarse en el Universitario, pero tuvimos que verlos caer ante los Tigres de Aragua en una televisioncita en la sala de emergencia pediatrica, mientras esperábamos los resultados de los exámenes.
Dos años después, me encuentro en una situación similar en la sala de emergencia del Centro Médico el domingo 12 de febrero, cuando por primera vez en mi historia electoral intuía que estaba votando a ganador, en esta oportunidad en las primarias para elegir al candidato de la oposición. Aspiraba ver el resultado comiendo pizza en la sala de mi casa, pero no pudo ser.
Esa mañana había ejercido mi derecho al voto, tras una hora de cola, metiendo el dedo en el tintero casi que hasta el codo. Posteriormente, almorzamos en familia en casa de mis padres. Mamá nos recibió con la noticia que no pudo ir a votar porque se sentía muy mal. Cuando en el transcurso del almuerzo el dolor se fue agudizando, llamamos a un doctor amigo quien nos recomendó que la lleváramos a la emergencia del Centro Médico.
Eran las cinco de la tarde, mi mamá fue atendida de inmediato, la doctora de turno dijo que había que hidratarla y hacerle exámenes de sangre y rayos X. A pesar del dolor, mamá no se veía grave, si los éxamenes salían bien y daban con el diagnóstico rápido, se podría ir a casa.
Ojalá sea antes de las ocho de la noche, pensó esta hija desnaturalizada, porque a diferencia de la sala de espera en la Emergencia Pediatrica, en la Emergencia de Adultos no había televisión, y no me quería perder el momento en el que Teresa Albanes diría el nombre del candidato a enfrentarse al Comandante en Jefe de esta Revolución.
Mientras a mi mamá la hidrataban y le hacían los primeros exámenes, me fijaba en el meñique derecho de todo el mundo para darme una idea de cómo estuvieron estas elecciones primarias. Nadie, absolutamente nadie, tenía el dedo manchado de tinta. ¿Será que no habrán votado? Después pensé que en un trabajo en el que se atiende a tanta gente, es delicado hacer una predica política, y en esta Venezuela llevar el dedo manchado el domingo de las Primarias era el equivalente a gritar: "No me la calo más".
Mi mamá en su cubículo se iba sintiendo mejor y dormitaba, mi papá arreglaba los papeles del seguro, yo me distraía oyendo una conversa entre dos vigilantes, uno le decía al otro:
"Soy el propio Ni-Ni, ni voto por él, ni voto contra él, no creo en nadie".
Su interlocutor lo regañaba:
"Mano, si no votas contra él, le estás dando el espaldarazo, yo fui de quienes lo puso ahí, ahora haré lo que sea para que se vaya".
Sin embargo el centro de votación del vigilante antichavista quedaba muy lejos y no participó en las elecciones primarias:
"Porque tenía que trabajar, pero el 7 de octubre voto así sea en Marte".
Seguía la discusión pero no los pude oir más porque llegó el médico amigo a ver a mamá. Tampoco tenía el dedo manchado. Ninguno de los doctores que vimos esa tarde en el Centro Médico tenía el dedo manchado, pero en el puesto de las enfermeras se les oía discutir los pronósticos electorales, el que decía estar mejor dateado aseguraba que: "Capriles arrasó".
El amigo doctor nos dijo que aunque en el examen de sangre los valores daban normales, era necesario hacer otras pruebas para determinar la raiz del dolor. Viendo que la noche iba para largo, dejé a mi mamá con mi papá para localizar la televisión más cercana donde esperar los resultados de las primarias.
En el pasillo que llevaba a la caja de cobro había un televisor prendido en un canal por cable, un adolescente de pantalones caídos y gorra roja de Angry Birds veía Mamma Mía. Se estaba haciendo tarde, ya eran las 7 y media, y Meryl Streep de braga de bluen jeans brincando en la cama cantando Dancing Queen, nada que ayudaba.
Sabía quién era el paciente que estaba con el adolescente, por entre la cortinas azules de un cubículo de emergencia lo vi, debía ser su hermano: un joven vestido de uniforme militar a quien estaban hidratando. El soldado enfermo estaba acompañado por varios familiares y otro soldado que lucía uniforme de camuflaje con grandes letras rojas bordadas: "Guardia del Pueblo". Ni me molesté en fijarme si tenía el meñique manchado.
Cuando se llevaron a mamá a hacerle los examenes indicados por el doctor, me acerqué de nuevo a la televisión y el chamo seguía ahí, de lo más concentrado viendo Mamma Mía. Di una vuelta por la clínica ya que los éxamenes tardarían más de una hora, y esa era la única televisión de los alrededores. Cuando por fin se terminó la aborrecible película, comenzó otra con Kate Winslet, y el chamo pegado. De ser cualquier otro adolescente le habría dicho: "Sorry, kid, terminó la hora Hollywood, toca la hora de ver Historia Contemporánea" y le habría cambiado el canal, pero esa gracia no la podía hacer con un chamo con la gorra roja de Angry Birds apoyado por la Guardia del Pueblo, no le fuera a llegar quejándose: "Una escuálida me quitó a Kate Winslet para ver Globovisión" y terminara siendo la primera detenida de estas elecciones primarias.
Ya pasaban las ocho y media, fui a ver si mi mamá la habían vuelto al cubículo de emergencia, todavía no, cuando regresé frente al televisor, oh milagro, seguía Kate Winslet en la pantalla, pero el chamo de Angry Birds había desparecido. La televisión estaba sola, solita, para mi.
Sintonicé Globovisión, Luis Vicente León era entrevistado para CNN por Patricia Janiot, y aunque todavía no habían dado los resultados, ya el director de Datanálisis hablaba de Henrique Capriles Radonski como el candidato de la oposición.
Al ver que estaba sintonizado Globovisión, se fueron acercando a esperar los resultados: familiares de pacientes, enfermeras, camilleros, médicos; si bien todos a la expectativa, y comentando sus experiencias al votar, nadie tenía el dedo manchado, la única pendeja con el dedo entintado era yo. Al rato regresó el muchacho de la gorra de Angry Birds, quien tan inexpresivo como cuando veía a Amanda Seyfried preguntarse cuál de los tres galanes otoñales sería su padre, se sentó a ver la televisión.
Pasadas las nueve, en un cuadrito a un lado de la pantalla había cierto movimiento que anunciaba que los miembros de la Mesa de la Unidad pronto darían los resultados. Ahora el entrevistado de CNN era un politólogo con look "Lennin" de calva incipiente y barbita candado, quien aseguraba que el número de estas elecciones, que no llegaría a los dos millones de votos, sería el techo de la oposición en las presidenciales. Cuando la periodista le preguntó al Lennin wanabe si acaso muchos empleados públicos, o personas con trabajos relacionados con el Gobierno, no se abstendrían a votar en estas elecciones por miedo a ser señalados como ya lo fueron con la "Lista de Tascón" -lo que no sucedería en las elecciones presidenciales- este le respondió que cuántos dueños de empresas no obligarían a votar a sus empleados en las primarias de la oposición.
Un pase en vivo lo interrumpió, eran las nueve y media de la noche y Teresa Albanes estaba lista para dar los resultados, hasta el adolescente de la gorra de Angry Birds se enderezó para oírla decir : "Con el 95 % de las actas escrutadas, 2 millones novecientos cuatro mil setecientas diez votos, 2 millones ochocientos veinte mil cuarenta votos válidos, el candidato Henrique Capriles Radonski obtuvo un millón ochocientos seis mil ochocientos sesenta votos...".
Más nada que decir, la oposición tenía su candidato con más del 60 % de la votación de las primarias. En la tv se escuchaban los gritos "¡3 millones, 3 millones!". En el pasillo de emergencia del Centro Médico fuimos más discretos, pero todos parecíamos felices con el resultado, hasta el adolescente de la gorra de Angry Birds, aunque en su caso quizás no por el triunfo esa noche de la Democracia, sino porque tendría de nuevo la televisión para él.
(Para quienes se pregunten: "¿Y la mamá qué?", ya esta en casa aliviada de su dolor que con tratamiento no debería volver).
miércoles 15 de febrero de 2012
Factor X (Reloaded)
La banda californiana Grateful Dead, liderada
por el desaparecido Jerry García, era famosa por sus fieles seguidores
conocidos como los Deadheads, a quienes sin importarles en qué ciudad de los
Estados Unidos estuviera tocando la ecléctica banda de rock, se las arreglaban
para ir a cuantos conciertos les fuera posible. Los Deadheads tenían un término
para diferenciar un toque sublime de otro cualquiera, lo llamaban “Factor X”,
cuando esto sucedía la banda había sonado como nunca.
No
se puede decir que llego a tales extremos con Yordano, no lo sigo en sus giras,
pero me acerco bastante al fenómeno de ser una Yordanohead y podría jurar que
nadie, por lo menos en Caracas, ha ido a tantos conciertos de Yordano como yo.
Soy
seguidora de Yordano desde que pegó en radio la canción “No queda nada” en
1984. Entonces lo iba a ver en el Estudio Mata de Coco como una fan más. Era su
admiradora número uno, por eso no podía creer mi suerte cuando para su primera
presentación solo en el Teresa Carreño en el año 1987 –antes lo había hecho con
Ilan Chester-, el famoso artista contactara a mi maestro Enrique Porte para que
fuera responsable de la puesta en escena.
Enrique, director del Taller del Actor,
aceptó incluyendo en el proyecto a su equipo de trabajo, además del Chino Salas
como jefe de escenario, y Laurita
Rey como encargada del vestuario, me incluyó a mi como una especie de Yordanóloga,
porque nadie se sabía mejor las canciones de Yordano en la familia del Taller
del Actor que yo.
De
la unión de los talentos de Enrique y Yordano nació el espectáculo La Noche, donde en la sala Ríos Reyna
del Teresa Carreño, en unos andamios como edificio de vecindad, en torno a las
canciones de los dos primeros discos de Yordano se contaron historias urbanas
bajo el hechizo de la luna llena.
También
nació una entrañable amistad entre el músico y el director quienes hasta
entonces no se conocían a pesar de que eran contemporáneos, vivieron en Londres
en la misma época, tenían un gusto musical casi idéntico, y muchos afectos en
común, incluyendo a Cheo Porte, hermano de Enrique.
Originalmente Yordano
quería que su primer concierto en el Teresa Carreño lo dirigiera José Ignacio Cabrujas,
pero el muy operático dramaturgo y director, sabiendo que poco tenía que ver
con la imaginería de Yordano, le recomendó que para este proyecto mejor sería un
melómano rockero al estilo de Enrique
Porte, director teatral que tenía en su haber el montaje “Lennon”, basado en canciones
y textos del desaparecido Beatle.
Siguiendo el
consejo de Cabrujas, Yordano se presentó una noche a ver “Suicidio en Si Bemol”
de Sam Shepard dirigida por Enrique en la sala Juana Sujo en Los Caobos, y
aunque la obra no lo entusiasmó, terminada la función lo invitó a conversar, y después
de tomarse la segunda cerveza con el encantador teatrero de afro canoso y
camisa de blue jean, que era casi de su estatura, supo que compartían la visión
de cómo debía ser un espectáculo de rock, y que solo Enrique Porte podía ser su
director escénico.
Para crear la imaginería ideal del
concierto, Enrique le pidió a Yordano que le permitiera estar presente junto a
su equipo del Taller del Actor en los ensayos que hacía el cantante con su
banda Ladrones de sombras en el Teatro 8 en Las Mercedes, y como yo era parte
del equipo teatrero así fuera en calidad de arrocera, durante varias semanas me
senté en primera fila disfrutando del brainstorming de montar un espectáculo musical
con mi artista favorito. Desde entonces Yordano fue parte de esa
familia elegida que éramos los integrantes del Taller del Actor, y por ende,
nosotros de la hermandad de los
ladrones de sombras.
De ese año 1987 o 88 es la canción Locos de amor, tema que compuso
Yordano en torno a otra obra de Sam Shepard que en el Taller del Actor habíamos
traducido, pero no llegamos a montar.
Los conciertos
de Yordano en la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño dirigidos por Enrique, y en
los conciertos posteriores en los que trabajaron juntos en el Poliedro y en el
Estadio Universitario, tuvieron ese Factor X del que hablaban los Deadheads.
Lamentablemente, Enrique murió de un infarto en agosto de 1990, apenas tenía 42
años, y el Taller del Actor desapareció poco después.
Pero no he dejado de seguir fiel a la
música de quien desde el año 1987 es mi amigo, y cada vez que Yordano da un concierto en Caracas, soy el
primer chicharrón, sabiendo que de alguna forma, en espíritu, nuestro querido
Enrique también estará ahí.
Esta crónica la había escrito hace como un par de años para Evitando Intensidades, fue editada para el programa del concierto realizado ayer, Día de los Enamorados, en los Espacios Abiertos de Corpbanca para celebrar los 30 años de carrera musical de Yordano.
martes 7 de febrero de 2012
Apología a la lectura digital
Días atrás el escritor norteamericano Jonathan Franzen despotricaba en el Hay Festival de Cartagena contra el libro electrónico, decía que era una perversidad del capitalismo, que si le caía un vaso de agua, se arruinaba. Franzen, cuyas novelas están a la venta digitalmente, siente una justificada antipatía por la lectura electrónica: "Da angustia que dentro de 50 años los libros impresos estén obsoletos".
Amo mi biblioteca recopilada desde hace más de treinta
años, y estoy encantada con la lectura electrónica, no abandonaría una por la
otra, ambas formas tienen sus ventajas y desventajas, y aunque tienda a
repetirme con lo escrito en crónicas anteriores, aquí van algunos ejemplos de cómo
la lectura digital puede beneficiar a lectores (escritores) como yo, viviendo en un país que
hoy se encuentra a la retaguardia en muchos sentidos, y en qué aspectos jamás
logrará sobrepasar a un libro impreso.
ESPACIO: no me caben los libros en el apartamento: tengo
debajo de las mesas, torres sobre ellas, en el baño, en el cuarto de
los niños, en la cocina, empiezan a tomar las esquinas. He tratado de
donar algunos pero ya ni en el Banco del Libro los quieren, y si encuentro
quien los acepte, cuando voy a hacer la selección, soy incapaz de decidirme de
cuáles libros prescindir. Apenas he logrado regalar libros de cuentos de cuando
mis hijos estaban pequeños, y no todos, ¿cómo desprenderme de la colección de
Anthony Browne?
Formamos un
estrecho vínculo con nuestra biblioteca, deshacernos de alguno de nuestros
libros, hasta de la novela más latosa, es como deshacernos de un pedacito de
nosotros... y me perdonan la intensidad.
En cambio los libros electrónicos están en nuestro cloud
(archivo virtual) sin ocupar espacio físico, aún si cae encima de la
tableta digital el temible vaso de agua del que amenaza Franzen, el contenido
de nuestra biblioteca electrónica queda grabado en el inframundo de la Web
esperando para ser bajado en una nueva máquina. Sería como cambiar un libro de
una biblioteca a otra.
Quizás estos libros digitales no son tangibles, se hacen
tangibles en el aparato, pero allí están.
PESO-VOLUMEN- Tomemos por ejemplo dos novelas de Franzen:
Las correcciones y Libertad, ambas se acercan a las seiscientas páginas. A
quienes nos gusta llevar un libro en la cartera para mitigar las horas muertas,
el tamaño sí importa, y los libros, mientras más pequeños, mejor. Las
correcciones y Libertad son novelas que de leer impresas, de lo grandes que
son, solo leeríamos en casa o en unas vacaciones. Digitalmente la prosa de Franzen nos acompaña a donde sea.
BIBLIOTECA PORTATIL: Siguiendo con los problemas de
espacio, cuántas parejas, cuando los hijos se van, sienten que les llega la
hora de mudarse a apartamentos pequeños, y no saben dónde meter la catajarra de
libros que tienen. Se ven obligados a hacer una reducción de sus bibliotecas
con una encrucijada tipo la decisión de Sofía: "¿Cuáles libros se mudan
con nosotros y cuáles vender o regalar?". Un vecino jubilado se mudó
a un apartamento más pequeño, viviría de la renta de alquilar su apartamento de
360 metros cuadrados que tenía una hermosa biblioteca con la más espectacular
colección de libros de Política, Historia y Literatura venezolana. En ella no había novelas de Barbara
Taylor Bradford ni de Sidney Sheldon, era una biblioteca de coleccionista con
énfasis en lo nacional. El vecino trató de subirle el precio al inquilino por
dejarle el contenido de la biblioteca, recibiendo como respuesta: "Llévese
sus libros". Ahí los tuvo que dejar, donde se mudó no cabían, rogándole a
los inquilinos que se los cuidaran para cuando les encontrara mejor destino.
Qué decir de
la ola migratoria estos últimos años de Venezuela, ¿cuántos libros han sido
abandonados en cajas? ¿Cuántas bibliotecas desmembradas? Un amigo radicado en
los Estados Unidos me cuenta que no está dispuesto dejar atrás un libro más,
desde que se fue de Venezuela casi todas sus lecturas son digitales, su
biblioteca está en su Kindle y se puede mudar con ella a donde sea.
EL TAMAÑO DE LA LETRA, PANTALLA ILUMINADA Y DICCIONARIO
INCORPORADO: De mis ventajas favoritas de la lectura digital está que los
lectores adaptamos la letra a nuestra
vista, y para quienes la presbicia comienza atacar, poner la letra a la medida
de la ceguera es de los inventos más prácticos desde el lavaplatos automático.
El diccionario incorporado también es de gran utilidad sobre todo si estamos
leyendo en un idioma que no es nuestra lengua materna: al toparnos con una
palabra desconocida la presionamos levemente con el dedo, y ahí está la
definición. Y ni se diga la pantalla iluminada, se acabó el "¿Cuándo vas a
apagar la luz?" de un cónyuge encandilado, además, la pantalla iluminada
que dura horas en las tabletas digitales, y hasta días en los kindles más
sencillos, resulta propicia en países como Venezuela donde debido a la crisis
eléctrica no sabemos cuándo nos puede sorprender un apagón.
DESCARGAS
GRATIS DE CLÁSICOS: Los libros de dominio público (los derechos de autor
expiran entre 50 y 70 años después de su muerte) se descargan gratis en su
forma más elemental: portada simple y texto. Si se desea una edición ilustrada,
con prólogo, notas al margen, con portada más bonita, hay que pagar, pero no
mucho. Esto no solo es positivo por el dinero ahorrado, sin regresar al tema
"espacio", sino porque podemos hacernos de una biblioteca que ni la
de Alejandría: los Antiguos Griegos, Las mil y una noches, todo Shakespeare,
todo Dickens, todo Tolstoi, todo Dostoievski, todo Chéjov, todo Balzac, todo
Víctor Hugo, todo Dumas. Leer cada una de las obras de los grandes
escritores sería tan ambicioso como quienes quisieron construir la torre de
Babel, pero qué bueno saber que tenemos a los clásicos a un descargar de distancia.
IR A BARNES & NOBLE SIN SALIR DE EL CAFETAL: ¿Cuántas
veces nos enteramos por Internet de un libro que acaba de salir en los Estados
Unidos, digamos "11 22 63" de Stephen King, novela que quisiéramos
leer pero de tan voluminosa que es habría que ser bien cara e'tabla para
encargársela a un amigo que se va de viaje? Gracias a la lectura digital,
raspando la tarjeta Cadivi de dólares de Internet, en menos de lo que tomaría
hacer la cola para pagarla en cualquier Barnes & Noble, podemos empezar a
leer la última novela de King o de cualquier otro autor anglosajón que tardaría
meses y hasta años, si acaso, en llegar a las librerías de Caracas.
VENTAJAS QUE TODAVÍA NO SON, POR LO MENOS PARA LOS
HISPANO-LECTORES.
TÍTULOS EN ESPAÑOL: A pesar de que Kindle Fire ya está a la
venta en España, Amazon no ha llegado a América Latina aunque muchos lectores
de este continente nos las arreglamos para bajar libros de distintas maneras.
Por Internet se encuentran decenas de portales de descargas de libros PDF
(Portable Document Format). Hay autores que comparten sus libros gratis por
este medio, al igual que se consiguen clásicos como Don Quijote sin
costo alguno, pero viendo por Amazon es. la oferta de libros en español es
fácil darse cuenta de que todavía nuestros editores le tienen tanta aprensión a
la lectura digital como Jonathan Franzen.
El catálogo electrónico de escritores hispanoamericanos es
pobre, inclusive de autores contemporáneos de prestigio internacional como
Antonio Muñoz Molina, Almudena Grandes y Enrique Vila Matas, sus obras aún no
se consiguen por esta vía. Otros escritores, como Rosa Montero, encontraron en
la lectura digital la manera ideal para rescatar sus primeras novelas. Sin
embargo el catálogo de libros en español está en pañales, ya vendrá, es cosa de
meses, y será perfecto para tener acceso no solo a las novedades que tardan en
llegar en muchas ciudades latinoamericanas sino a aquellos títulos que han ido
saliendo de circulación por falta de espacio en las librerías.
VOLVER A CARACAS SIN SALIR DE MONTREAL: ¿Cuántos emigrantes
venezolanos, al saber que un pariente o un amigo los irá a visitar, en lugar de
pedirle que le traigan Nestea o Torontos, le piden la más reciente obra venezolana?
Miles de latinoamericanos se han ido a probar fortuna a otras tierras,
llevándose la nostalgia de sus países, qué mejor manera de mitigarla, a quienes
aman los libros, que con la literatura local, esa que mientras vivían en sus
ciudades de origen quizás no se dignaban a destapar. ¿Cuántos libros de autores
venezolanos llegarán en los próximos meses a las librerías en Canadá, España,
Australia o los Estados Unidos? Qué bueno sería que quienes hayan
emigrado, o vivan temporalmente lejos, y quieran estar al tanto de la
Literatura Contemporánea de sus países de origen, tengan acceso a ella de
manera digital. Por los momentos, ya El regalo de Pandora del amigo Héctor Torres está disponible en Amazon.
INTERNACIONALIZACIÓN: Primero pasa un escritor latinoamericano
por el ojo de una aguja antes que por los estantes de las librerías de un país
que no sea el suyo. Gracias a los libros electrónicos, cada escritor tendrá la
oportunidad de entrar en esta gran biblioteca universal donde el único freno
será el idioma. Se acabó eso de que los editores no se arriesgan a vender
libros fuera de las fronteras del autor (a menos que haya pasado por el filtro de una importante editorial
española) porque publicar un libro digital no tiene mayor costo a
diferencia de la arriesgada inversión de embarcar cientos de libros a
librerías donde el autor es un desconocido. En un futuro, esperemos cercano, los autores venezolanos no solo podremos ser leídos en Venezuela,
los Ecuatorianos solo en Ecuador, los panameños solo en Panamá; sino podremos
compartir nuestra obra en esta infinita biblioteca virtual, donde quizás habrá
tantos libros como estrellas en el cielo, pero ahí estarán.
LA
AUTOGESTIÓN: Los autores con manuscritos inéditos bajo el brazo que no
encuentran editorial que se los publique, gracias a los libros electrónicos
pueden editar a bajo costo su obra en la web, e inclusive vender sus libros en
Amazon, o permitir su descarga gratis a lectores interesados. Además de
aquellos proyectos privados como
el de mi tía Paulina que está por
terminar la historia de las recetas de cocina de la familia, especie de memoria
emocional de 500 páginas basada en casi un siglo de gastronomía doméstica, el libro estará en PDF al
acceso de la familia y amigos, aunque de tan bello que quedó, debería ser impreso.
LA LITERATURA DIGITAL COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA: Apple
anunció que pondrá a la disposición guías educativas para ser bajadas por IPad
gratis, eso sí, los niños deberán leerlas en una herramienta de 500 dólares a
la que si le cae un Toddy encima, se fregó.
Los aparatos
de lectura digital vienen a distintos precios y eventualmente las guías
educativas podrán ser ampliamente distribuidas. El Kindle más básico no llega a
100 dólares. Ustedes dirán: "pobres niños que les vamos a imponer desde
pequeños la fría lectura digital", pero la realidad en países como
Venezuela, y me consta por mis hijas mayores es que a partir de tercer año de bachillerato los
muchachos deben acudir a las fotocopias porque la mayoría de los libros que les
mandan, más allá de las guías escolares, están desaparecidos de nuestras
librerías.
Y no hablo de libros especializados, hasta fotocopias de
clásicos como Utopía de Thomas More han tenido que sacar porque no es fácil
conseguirlo en las librerías locales. La fotocopia de un libro sale más
costosa que cualquier edición de bolsillo. Sin duda más cara que la descarga
gratis de un clásico. Mi universitaria ha gastado cientos de bolívares en
fotocopias, y sabemos qué pasa con esos papeles engrapados, suelen ir al cesto
de basura terminado el trimestre.
LA VENTAJA QUE YA NO LO ES: Una de las ofertas recién
lanzado el primer Kindle en el año 2007 fue que los libros digitales saldrían
mucho más económicos que comprarlos impresos. Ese primer Kindle costaba 400
dólares y se agotó en 5 horas y media. Ante el alto costo del aparato, Amazon
se comprometió en que ningún libro digital costaría más de 10 dólares ya que se
estaban saltando varios eslabones de la cadena de costos como la distribución y
la producción del libro físico. Hoy la diferencia de costos entre
los libros digitales y los libros impresos no suele ser mucha, a lo máximo dos
dólares en una novedad como la biografía de Steve Jobs de Walter Isaacson. He
encontrado casos donde el precio de los libros digitales está por encima de los
impresos, volvemos a la razón "espacio", hay libros que se van
quedando fríos y las librerías les bajan el precio para darle paso a las
novedades. No es el caso de la literatura digital, el espacio es infinito.
También hay muchos libros sobre temas especializados como sociología que
comprados digitalmente cuestan hasta más de 100 dólares. En Amazon, al tener
que retractarse de la política inicial de que ningún libro digital pasaría los
10 dólares, cuando superan el precio estimado, ponen un cintillo que
especifica: "El precio está puesto por el editor".
DUDAS: Aunque Kindle ya tiene cinco años en el mercado, Kindle Fire apenas salió en 2011 y el IPad en 2010, quizás demasiado reciente para saber cuál es el standar de vida útil de las tabletas digitales¿Cada cuánto habrá que cambiarlas? No son a locha. ¿No tiene nuestra biblioteca digital un límite de aparatos en donde ser descargada? ¿Cuán confiados podemos estar de que estos libros permanecerán a nuestra disposición en el inframundo virtual? Se han dado casos, no muchos, de libros que han sido borrados de Kindle por distintas razones y desaparecen del cloud, aunque garantizan reponerte el dinero a cambio de vales por otros libros digitales. En cambio el libro físico estará ahí, en nuestra biblioteca, a menos que nos los robe un amigo o se lo coman las polillas.
DUDAS: Aunque Kindle ya tiene cinco años en el mercado, Kindle Fire apenas salió en 2011 y el IPad en 2010, quizás demasiado reciente para saber cuál es el standar de vida útil de las tabletas digitales¿Cada cuánto habrá que cambiarlas? No son a locha. ¿No tiene nuestra biblioteca digital un límite de aparatos en donde ser descargada? ¿Cuán confiados podemos estar de que estos libros permanecerán a nuestra disposición en el inframundo virtual? Se han dado casos, no muchos, de libros que han sido borrados de Kindle por distintas razones y desaparecen del cloud, aunque garantizan reponerte el dinero a cambio de vales por otros libros digitales. En cambio el libro físico estará ahí, en nuestra biblioteca, a menos que nos los robe un amigo o se lo coman las polillas.
TAMPOCO
PODEMOS OBVIAR QUE:
LOS LIBROS IMPRESOS SON MÁS BONITOS: Vamos a estar
claros, cualquier libro es más bonito impreso, y sería nuestra primera opción si
no fuera por los problemas "espacio" y “disponibilidad” que nos hacen alternar
con la lectura digital. Pero cuando es el tipo de libro que va más allá de su contenido literario: libros
con gráficos, ilustraciones, catálogos de exposiciones, cuentos infantiles, libros
de Arte y fotografía; vale la pena tenerlos impresos, como el caso del
Doña Bárbara de Rómulo Gallegos editado por Armitano con ilustraciones de
Alirio Palacios, o el catálogo de la exposición del diseñador Alexander McQueen
en el MET, que es una joyita de arte en sí, sería criminal bajarlo digital, a
menos que claro, no nos quede otra que esperar a que salga en este formato porque
es la única manera de tenerlo si no
se va a Nueva York.
QUÉ ESPACIO NI
QUE ESPACIO: NADA MÁS BELLO EN UNA CASA O UN APARTAMENTO QUE UNA BUENA COLECCIÓN
DE LIBROS ARRUMADOS DONDE SEA.
EL PLACER DE
COMPARTIR: Cuando bajé Los Enamoramientos de Javier Marías por Kindle Fire, al
leerlo pensé en todas aquellas personas a quienes les habría podido prestar esta
novela de amor y muerte: a mis padres, a un par de amigas, a mi vecina. En
cambio leído en Kindle, conmigo terminó la cadena de lectores. Con una cuenta
en Amazon o en Apple se puede crear un “plan familiar” y mis hijos, mi esposo y
yo tendríamos acceso a la misma biblioteca en Cloud. Pero mis hijos todavía no
tienen tabletas digitales, ni les interesaría la obra de Marías, y mi esposo no
pasaría de la tercera página de tan intensa novela. Así que mi edición digital
de Los Enamoramientos se quedó con el triste destino de tener una sola lectora.
SEGURIDAD:
Caracas es una ciudad en la que cuando atracan no te piden la cartera sino el
celular. Ya surgió una banda de ladrones de IPad, presencié como en el Centro
Cultural Chacao le robaron el suyo al escritor Oscar Marcano intercambiando el
maletín donde había guardado su tableta digital por uno similar. Y no es la
primera vez que pasa. Al igual que el teléfono celular, la gran ventaja de las
tabletas digitales es precisamente su portabilidad, no solo para leer, a la
hora de trabajar, llevar documentos, guardar fotos; pero en Caracas los
malandros no perdonan, y una tableta digital es un bocado demasiado jugoso.
En cambio un libro impreso, ¿habrá un manjar menos
apetecible para un malandro? Por
eso no salgo a la calle con mi Kindle Fire, para la cartera seguiré apelando a
un buen libro de bolsillo.
DISTOPÍA: Así
como Jonathan Franzen tiembla ante un futuro sin libros impresos, yo tiemblo
ante un futuro sin librerías. ¿Se imaginan que las librerías desaparecieran del
paisaje de una ciudad como desaparecieron las tiendas de discos?
Me encanta visitar el portal de Amazon para
descubrir que hay de nuevo, pero escoger libros exclusivamente a través de la
pantalla de una computadora no lo habría concebido ni la novela más distópica
de Aldous Huxley. Así como las grandes cadenas de librerías se comieron a las
librerías independientes en los Estados Unidos, la venta de libros electrónicos
ha afectado a las grandes cadenas al punto de que Barnes & Noble sacó su
tableta digital, el Nook: cuando un cliente entra con ella en una de sus
librerías se activa la lectura de su inventario, y se desactiva al salir del
local, a menos que se haya comprado el libro que se hojeaba (o ¿pantalleaba?).
Sin embargo hojear un libro digital es como sexo sin amor, puede
que esté bien pero no se compara con la empatía que sentimos por determinados
libros impresos, esa fuerza que nos conduce hacia ellos, que entre miles de
opciones ese libro sea el que abrimos, que en el primer párrafo ya sabremos si
nos va a gustar o no, por más que Amazon ofrezca bajar gratis el primer
capítulo de muchos ebooks, no es lo mismo. Tanto así que en algunas
librerías se han dado cuenta que hay clientes que anotan los títulos de
algunos libros hojeados, suponen que para luego bajarlos por Internet. Ya la
cadena Borders quebró, mi apuesta es que en los Estados Unidos, a corto y
mediano plazo, esta coyuntura favorecerá a las pequeñas librerías puesto que los
enormes locales de Barnes & Noble son de alquileres costosos para mantenerse
ante una considerable disminución en sus ventas.
Se regresará al reino de los libreros, que por estas
fronteras nunca dejó de estar vigente.
En cuanto a Venezuela, que el pez de la literatura digital
se coma al pez de la literatura impresa dista de estar en nuestro futuro
cercano, aquí pocos amantes de los libros se han mudado a la lectura
electrónica, en parte porque las tabletas digitales todavía son artículo de
lujo al sur del Mar Caribe. Nuestro problema es otro: la dificultad de los propietarios de las
librerías para importar libros ante las trabas para acceder a divisas
extranjeras.
Sin embargo la lectura digital comienza a picarle el ojo a
muchos lectores venezolanos que no se atreven a dar el paso, tengo amigos que
han recibido el Kindle de regalo y no lo han sacado de sus cajas, y quienes
aunque aman a su IPad, no se les ocurre leer en él, consideran una
especie de traición a sus amados libros impresos comenzar a leer libros
digitales, pero a cada rato me preguntan: “¿Y qué tal? ¿Ya te acostumbraste?”.
No le hagan
mucho caso a Jonathan Franzen, recuerden como los bisabuelos alguna vez
aborrecieron la televisión porque no era el cine o la radio, y hoy no
concebimos al mundo moderno sin alguno de los tres.
Y para quienes estén interesados en el aspecto funcional de
Kindle Fire en Venezuela, pueden regresar a la
crónica:
domingo 29 de enero de 2012
Las vicisitudes de la ciudadana Isabel
Sorprende la cifra de jóvenes venezolanos que no se han inscrito en el Registro Electoral, se habla de millones, quizás porque esta generación creció en el maní revolucionario y aunque hoy cientos de muchachos participan en movimientos estudiantiles, también hay los que sienten que el status quo del país es asunto de viejos, que qué fastidio, que un voto más o un voto menos no gana elecciones.
Por eso mientras tienen 17 años, cuando todavía los padres tenemos cierta potestad, no está de más darles un empujoncito, por ejemplo, llevándolos a que se registren en el Consejo Nacional Electoral como quien los lleva a comprarse zapatos nuevos. Lo hice hace tres años con mi hija mayor, Camila, entonces había un operativo en la estación de Metro en Chacaíto, una mañana la monté en el carro, nos estacionamos en Beco, bajamos a la estación de Metro, y en menos de cinco minutos Camila estaba registrada para votar en una escuela a una cuadra de donde vivimos.
Meses después, votó en sus primeras elecciones para escoger a los miembros de la Asamblea Nacional, y hasta fue secretaria de mesa.
Este año le tocaba inscribirse a su hermana Isabel, pan comido, quería ir con unas amigas pero su papá prefirió llevarla para cerciorarse de que se inscribiera donde es: "Los ven inocentones y los ponen a votar bien lejos". De nuevo el CNE habilitó registros electorales en las estaciones del Metro de Caracas, pero cuando Isabel y su papá llegaron confiados a Chacaíto, les informaron que en esa estación este año no había operativo, que trataran Sabana Grande o Plaza Venezuela.
"Tengo demasiado trabajo para estar perdiendo el tiempo" renunció su padre a dar el empujoncito, a la Ciudadana Isabel esto de los trámites nunca le ha sido fácil, fue un parto sacarle la cédula cuando tenía nueve años, le correspondía a la madre esta vez.
¡Tan fácil que fue inscribirme en el Registro Electoral a principios de los años 80! Mis papás ni se enteraron cuando lo hice, cumpliendo 18 años me fui caminando al centro electoral que quedaba a pocos metros de mi casa, me anotaron en un cuaderno, y a partir de entonces siempre he votado en el mismo liceo de Chapellín. Y como Camila tampoco tuvo complicación para registrarse, nos la tomamos con soda Isabel y yo, dándole largas, hasta que el padre de familia nos recordó que esa semana de diciembre terminaba el plazo para el operativo de registro electoral, si seguíamos así, Isabel se iba quedar sin votar en las próximas elecciones presidenciales.
Sin mucho apuro, la mañana del lunes salimos Isabel y yo a que se registrara en la estación de Metro Plaza Venezuela, estaba en examenes trimestrales pero las materias de esa día las había eximido. Una vez en el carro se me ocurrió preguntarle:
"¿Trajiste la cédula?" sabiendo lo despistada que puede ser mi hija del medio.
"Dahhhh, ¿tú crees que soy boba?", me contestó al mejor estilo adolescente.
El carro no se movía, debimos salir más temprano, no tomé en cuenta el tráfico pre-navideño. Y como en la página web del CNE aparecían los centros de registro electoral pero no los horarios, temiendo que cerraran a la hora de almuerzo, preferí regresar a casa y esperar a primera hora de la tarde, lo suficientemente temprano por si trabajan en horario corrido.
Esta vez trataríamos llegar a la Estación Sabana Grande. Dejé el carro a un lado de la iglesia El Recreo, si no había operativo, caminaríamos hasta la de Plaza Venezuela.
A las dos de la tarde el estand del CNE en Sabana Grande vacío, un empleado del Metro me dijo que de repente las muchachas venían en la mañana, pero que mejor tratáramos en Plaza Venezuela que siempre estaban ahí. Tampoco tuvimos suerte, encontramos el estand de Plaza Venezuela tan vacío como el de Sabana Grande. Esa tarde solo nos rindió para pasear por el boulevard.
Al día siguiente fui a buscar a mi hija al colegio al finalizar el examen de Literatura, la llevaría a la Estación Bellas Artes estacionando el carro en el aledaño Teatro Teresa Carreño, pero oh casualidad, el Comandante Chávez estaba en el teatro con no sé que acto, y los soldados de su guardia tenían bloqueado el estacionamiento.
Intenté Colegio de Ingenieros, la cola para estacionar le daba la vuelta a la cuadra. Regresábamos derrotadas, habría que llegar en Metrobús, cuando me fijé que en la Avenida La Salle había un estacionamiento mecánico con el carteloncito: "Hay puesto".
Tras caminar tres cuadras largas, poco antes del mediodía, llegamos a la estación del Metro Plaza Venezuela, los empadronadores del Registro Electoral estaban ahí, había unos cuantos muchachos inscribiéndose, hoy era nuestro día, o así pensaba cuando con horror me fijé que Isabel venía con las manos vacías. La voz me tembló al preguntarle:
"Isabel, mi vida, supongo que habrás traído la cédula".
"Uuups, la dejé en el morral en el carro", me contestó al borde de las lágrimas.
No había tiempo de hacer una escena, salí corriendo, tres cuadras largas de regreso al estacionamiento mientras la Ciudadana Isabel se quedaba haciendo la cola. A pesar del vértigo, subí con el parquero por el ascensor del palomar hasta llegar al carro y al buscar en el morral, la cédula nada que aparecía.
Tres cuadras largas de regreso iba pensando: "ojalá que se la hayan robado porque si la dejó en la casa, la mato".
Por supuesto que la había dejado en la casa.
A punto de un ataque de histeria, de lanzarme al piso a patalear, nos informaron que del otro lado de la estación era que estaban registrando a los muchachos, el mismo estand al que habíamos llegado el día anterior, del lado oeste, solo que esa mañana la cola de chamos por inscribirse en el Registro Electoral salía de la estación.
A pesar de que solo había un empadronador, no tardamos más de una hora en salir con el papelito que acreditaba a la Ciudadana Isabel en el Registro Electoral en el mismo centro de votación de su hermana. Además de los muchachos que fueron a inscribirse, también había adultos que deseaban cambiar de centro de votación. Detrás de nosotras: una señora con su hija, como suele suceder en las colas largas, a los pocos minutos ya éramos mejores amigas, nos contaron que venían del sureste de la ciudad: "Por ese lado no hay donde registrarse, nos ha costado hacerlo, ayer en la estación de Los Dos Caminos no había nadie, pero si no lo logramos hoy, la llevo hasta el mismo CNE del centro pero esta muchacha no se queda sin votar".
Isabel cumple 18 años a mediados de 2012, en octubre podrá ejercer por primera vez su derecho al voto en las elecciones presidenciales, esperemos que esta vez no deje la cédula.
El operativo de registro electoral se reinició en enero, para las elecciones presidenciales el 7 de octubre podrán votar aquellos jóvenes que hayan cumplido 18 años hasta el día anterior, tomen sus precauciones para que no pasen por las vicisitudes de la Ciudadana Isabel.
miércoles 25 de enero de 2012
Entrevista imaginaria a Oscar Wilde (1984)
Coloquio sobre Salomé
Lugar: Café Deux Magots
Fecha: Enero de 1984.
Participantes por estricto orden alfabético: Adriana Villanueva y Oscar Wilde.
Entre mis pertenencias más preciadas está la Enciclopedia de la Magia y las Ciencias Ocultas, para hacer este trabajo tuve que echar mano a ella para invocar al dramaturgo inglés-irlandés de fines del siglo XIX Oscar Wilde, quería saber su opinión con respecto a la versión en ópera que hiciera el músico alemán Richard Strauss de su obra "Salomé·.
¿Qué mejor lugar de invocarlo que el Cafe Deux Magots en París? París fue la ciudad adoptiva de Wilde, en ella pasó sus últimos años y escribió "Salomé" en francés aún sin dominar el idioma. Nuestra cita se realizó a las 5 de la tarde, hora en la cual el café está tranquilo, los clientes que llenan sus mesas observan a quienes deambulan por el agitado barrio de Saint German de Pres mientras hacen como si hojearan sus periódicos vespertinos. Wilde, como buen inglés, llegó puntual al encuentro, aunque un poco malhumorado:
OSCAR WILDE: Fuiste tú, desdichada niña, quien osó invocar por mí y sacarme de ese delicioso lugar que los pobres de espíritu llaman con terror "infierno".
ADRIANA VILLANUEVA: Disculpe mister Wilde, pero necesito su ayuda.
OW: Te disculpo solo porque me trajiste a París, el único lugar de este mundo que añoro, ahora dime: ¿Qué quieres de mí?
AV: Me llamo Adriana Villanueva, vengo de la segunda mitad del siglo XX, soy estudiante de la Escuela de Arte en Venezuela...
OW: Mi querida Adriana el arte no se estudia, el arte se practica. Siempre lo he dicho, dos cosas fatales para la imaginación son la indolente costumbre de la exactitud y el trato con las personas de edad o bien informadas, por lo tanto temo que este encuentro sea un terrible error para los dos: para tí, por estar tratando con una persona un siglo mayor que tú, y para mí por estar tratando con una persona que pretende ser bien informada.
AV: Señor Wilde ¿no fue usted quien dijo que a la gente no se le debía clasificar sino en aburrida y en encantadora? Los dos somos terriblemente encantadores por lo tanto considero que nuestro encuentro no es ningún error, me gustaría su opinión sobre la versión de su obra Salomé que hiciera para la ópera Richard Strauss, pero antes me gustaría saber cómo nació Salomé.
OW: La juventud es el arte de no hacer nada útil, pero te complaceré respondiéndote porque eres atrevida y porque los jóvenes tienen derecho a coronar a un artista. Así que te daré un rato de mi eternidad para contarte cómo nació Salomé. Estaba almorzando con un grupo de escritores franceses y les contaba la historia de una obra que tenía en la cabeza desde hacía varias semanas, inventaba y completaba a medida que iba narrando. Al regresar a casa en el boulevard de los Capucinos, me fijé en un pequeño cuaderno blanco que tenía arriba del escritorio y decidí escribir Salomé. De no haber sido por eso no la habría escrito ya que no habría salido a comprar un cuaderno, haría cualquier cosa por mantenerme joven menos ser un buen ciudadano, levantarme temprano y hacer ejercicios. Así que escribí hasta las 11 de la noche cuando me dio hambre, salí a comer al Gran Café donde tocaba una pequeña orquesta, le conté al director que estaba escribiendo una obra donde había una mujer que bailaba descalza sobre la sangre de un hombre a quien ella había mandado a decapitar, y le pedí que tocara algo en armonía con mis pensamientos. Vaya si lo logró, tocó una música tan salvaje que quienes estaban en el local, dejaron de conversar mirándose los unos a los otros horrorizados. Después de esto, regresé a mi pieza y la terminé de escribir.
AV: Entonces se puede decir que el desenlace de Salomé fue inspirado por la música.
OW: La música nos crea un pasado que desconocíamos, nos llena de sentimientos penosos que fueron hurtados de nuestras lágrimas. Sí, debo decir que mucho de Salomé se lo debo a la música.
AV: Debe estar contento porque su Salomé no solo fue inspirada por la música sino que ella a su vez inspiró música, naciendo una de las óperas fundamentales de la era contemporánea. ¿Qué más puede pedir un artista?
OW: Tuve la oportunidad de ver el Salomé de Strauss en el Coliseo del Infierno, apreciar las mejores obras y los mejores libros es un privilegio que tenemos en el infierno que no tienen en el cielo. Me gustó lo que hizo Strauss porque respetó el texto, y al igual que el director del Gran Café, su música inspira tormento, por eso los críticos de su época la llamaron perversa. Casi el mismo efecto que produjo la música de la pequeña orquesta el día que la escribí. Aunque no puedo decir que esa sea la música que me guste, desde Wagner me parece que la música es puro ruido, hay algunos músicos que son tan poco razonables que pretenden que uno sea mudo cuando lo que provocaría es ser sordo. Pero supongo que para Salomé ese era el tipo de música adecuada, ya que yo buscaba con ella una reacción de la sociedad inglesa de mis tiempos, de principios tan anticuados y prejuicios tan elogiables, que se había arrancado los ojos y tapado los oídos. Yacía como un leproso vestido de púrpura. Permanecía inmóvil como un muerto embadurnado de oro. Quería perturbarlos y lo logré de tal modo, que un abominable ser llamado Lord Chamberlain, censor de la época, censuró Salomé gracias a una vieja ley de reformación protestante en Inglaterra, ese maldito casi logra que abandonara la nacionalidad inglesa por la francesa. Me negaba a ser ciudadano de un país que demostrara semejante estrechez de mente en su juicio artístico. A Strauss también le gustaba escandalizar a la sociedad y uno de sus métodos fue escoger mi obra más controversial y hacerla ópera 15 años después de escrita. Yo escribí Salomé en 1891 y Strauss la convirtió en ópera en 1903. Pero tuve más éxito que él ya que mi Salomé fue censurada y la de él no.
AV: ¿Qué le pareció en la ópera de Strauss la decapitación de Jokanaan y y la parte final cuando Salomé tiene la cabeza del profeta?
OW: En la parte dramática el mérito me pertenece, la música continua la belleza de la poesía.
AV: ¿Le molesta que su Salomé hubiese sido tan mal acogida en su época mientras que la obra de Strauss fue un éxito?
OW: Ser grande es ser incomprendido, cuando la gente está de acuerdo conmigo, siempre pienso que debo estar equivocado. Si a todos les hubiera gustado mi Salomé y el público hubiese aplaudido a rabiar, de alguna forma me hubiera sentido que no cumplí con el cometido de artista, porque cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo. Siempre lo he dicho, la popularidad es la corona de laurel que el mundo teje para el arte malo. Todo lo popular es falso. Por eso te aconsejo, estudiante de Arte, que si le eres fiel a tu arte no serás el portavoz de un siglo sino el dueño de la eternidad.
Y con estas palabras Oscar Wilde se esfumó a la tranquilidad del infierno.
Saqué 19 en este trabajo para la materia Teatro Músical que dictaba el profesor Gustavo Tambascio en la Escuela de Arte. Tenía 20 añitos cuando lo escribí, desde entonces, Oscar Wilde no me ha vuelto a visitar.
Lugar: Café Deux Magots
Fecha: Enero de 1984.
Participantes por estricto orden alfabético: Adriana Villanueva y Oscar Wilde.
Entre mis pertenencias más preciadas está la Enciclopedia de la Magia y las Ciencias Ocultas, para hacer este trabajo tuve que echar mano a ella para invocar al dramaturgo inglés-irlandés de fines del siglo XIX Oscar Wilde, quería saber su opinión con respecto a la versión en ópera que hiciera el músico alemán Richard Strauss de su obra "Salomé·.
¿Qué mejor lugar de invocarlo que el Cafe Deux Magots en París? París fue la ciudad adoptiva de Wilde, en ella pasó sus últimos años y escribió "Salomé" en francés aún sin dominar el idioma. Nuestra cita se realizó a las 5 de la tarde, hora en la cual el café está tranquilo, los clientes que llenan sus mesas observan a quienes deambulan por el agitado barrio de Saint German de Pres mientras hacen como si hojearan sus periódicos vespertinos. Wilde, como buen inglés, llegó puntual al encuentro, aunque un poco malhumorado:
OSCAR WILDE: Fuiste tú, desdichada niña, quien osó invocar por mí y sacarme de ese delicioso lugar que los pobres de espíritu llaman con terror "infierno".
ADRIANA VILLANUEVA: Disculpe mister Wilde, pero necesito su ayuda.
OW: Te disculpo solo porque me trajiste a París, el único lugar de este mundo que añoro, ahora dime: ¿Qué quieres de mí?
AV: Me llamo Adriana Villanueva, vengo de la segunda mitad del siglo XX, soy estudiante de la Escuela de Arte en Venezuela...
OW: Mi querida Adriana el arte no se estudia, el arte se practica. Siempre lo he dicho, dos cosas fatales para la imaginación son la indolente costumbre de la exactitud y el trato con las personas de edad o bien informadas, por lo tanto temo que este encuentro sea un terrible error para los dos: para tí, por estar tratando con una persona un siglo mayor que tú, y para mí por estar tratando con una persona que pretende ser bien informada.
AV: Señor Wilde ¿no fue usted quien dijo que a la gente no se le debía clasificar sino en aburrida y en encantadora? Los dos somos terriblemente encantadores por lo tanto considero que nuestro encuentro no es ningún error, me gustaría su opinión sobre la versión de su obra Salomé que hiciera para la ópera Richard Strauss, pero antes me gustaría saber cómo nació Salomé.
OW: La juventud es el arte de no hacer nada útil, pero te complaceré respondiéndote porque eres atrevida y porque los jóvenes tienen derecho a coronar a un artista. Así que te daré un rato de mi eternidad para contarte cómo nació Salomé. Estaba almorzando con un grupo de escritores franceses y les contaba la historia de una obra que tenía en la cabeza desde hacía varias semanas, inventaba y completaba a medida que iba narrando. Al regresar a casa en el boulevard de los Capucinos, me fijé en un pequeño cuaderno blanco que tenía arriba del escritorio y decidí escribir Salomé. De no haber sido por eso no la habría escrito ya que no habría salido a comprar un cuaderno, haría cualquier cosa por mantenerme joven menos ser un buen ciudadano, levantarme temprano y hacer ejercicios. Así que escribí hasta las 11 de la noche cuando me dio hambre, salí a comer al Gran Café donde tocaba una pequeña orquesta, le conté al director que estaba escribiendo una obra donde había una mujer que bailaba descalza sobre la sangre de un hombre a quien ella había mandado a decapitar, y le pedí que tocara algo en armonía con mis pensamientos. Vaya si lo logró, tocó una música tan salvaje que quienes estaban en el local, dejaron de conversar mirándose los unos a los otros horrorizados. Después de esto, regresé a mi pieza y la terminé de escribir.
AV: Entonces se puede decir que el desenlace de Salomé fue inspirado por la música.
OW: La música nos crea un pasado que desconocíamos, nos llena de sentimientos penosos que fueron hurtados de nuestras lágrimas. Sí, debo decir que mucho de Salomé se lo debo a la música.
AV: Debe estar contento porque su Salomé no solo fue inspirada por la música sino que ella a su vez inspiró música, naciendo una de las óperas fundamentales de la era contemporánea. ¿Qué más puede pedir un artista?
OW: Tuve la oportunidad de ver el Salomé de Strauss en el Coliseo del Infierno, apreciar las mejores obras y los mejores libros es un privilegio que tenemos en el infierno que no tienen en el cielo. Me gustó lo que hizo Strauss porque respetó el texto, y al igual que el director del Gran Café, su música inspira tormento, por eso los críticos de su época la llamaron perversa. Casi el mismo efecto que produjo la música de la pequeña orquesta el día que la escribí. Aunque no puedo decir que esa sea la música que me guste, desde Wagner me parece que la música es puro ruido, hay algunos músicos que son tan poco razonables que pretenden que uno sea mudo cuando lo que provocaría es ser sordo. Pero supongo que para Salomé ese era el tipo de música adecuada, ya que yo buscaba con ella una reacción de la sociedad inglesa de mis tiempos, de principios tan anticuados y prejuicios tan elogiables, que se había arrancado los ojos y tapado los oídos. Yacía como un leproso vestido de púrpura. Permanecía inmóvil como un muerto embadurnado de oro. Quería perturbarlos y lo logré de tal modo, que un abominable ser llamado Lord Chamberlain, censor de la época, censuró Salomé gracias a una vieja ley de reformación protestante en Inglaterra, ese maldito casi logra que abandonara la nacionalidad inglesa por la francesa. Me negaba a ser ciudadano de un país que demostrara semejante estrechez de mente en su juicio artístico. A Strauss también le gustaba escandalizar a la sociedad y uno de sus métodos fue escoger mi obra más controversial y hacerla ópera 15 años después de escrita. Yo escribí Salomé en 1891 y Strauss la convirtió en ópera en 1903. Pero tuve más éxito que él ya que mi Salomé fue censurada y la de él no.
AV: ¿Qué le pareció en la ópera de Strauss la decapitación de Jokanaan y y la parte final cuando Salomé tiene la cabeza del profeta?
OW: En la parte dramática el mérito me pertenece, la música continua la belleza de la poesía.
AV: ¿Le molesta que su Salomé hubiese sido tan mal acogida en su época mientras que la obra de Strauss fue un éxito?
OW: Ser grande es ser incomprendido, cuando la gente está de acuerdo conmigo, siempre pienso que debo estar equivocado. Si a todos les hubiera gustado mi Salomé y el público hubiese aplaudido a rabiar, de alguna forma me hubiera sentido que no cumplí con el cometido de artista, porque cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo. Siempre lo he dicho, la popularidad es la corona de laurel que el mundo teje para el arte malo. Todo lo popular es falso. Por eso te aconsejo, estudiante de Arte, que si le eres fiel a tu arte no serás el portavoz de un siglo sino el dueño de la eternidad.
Y con estas palabras Oscar Wilde se esfumó a la tranquilidad del infierno.
Saqué 19 en este trabajo para la materia Teatro Músical que dictaba el profesor Gustavo Tambascio en la Escuela de Arte. Tenía 20 añitos cuando lo escribí, desde entonces, Oscar Wilde no me ha vuelto a visitar.
lunes 23 de enero de 2012
A pesar de Meridiano, DirectTV y Venevisión
Por supuesto que estoy dichosa por el pase a la final de Tiburones de la Guaira, más que dichosa, radiante, feliz, contenta -el sinónimo que se les ocurra- que tras 25 años de sufrimientos ininterrumpidos, de ser víctimas del destino más implacable, de las burlitas de los aficionados de otros equipos, de ser vistos como el equipo antihéroe por excelencia, los inspector Clouseau de la liga nacional; por fin hayamos visto luz al final del túnel y que los aguerridos Tiburones estemos luchando por el título de campeones de la liga ante Tigres de Aragua, un equipo que en los últimos años se ha hecho respetar.
Lo que no se me quita es la arrechera (y me perdonan los espíritus delicados pero esa es la única palabra para describir mi indignación) con los canales de televisión comprometidos con transmitir los juegos del round robin porque este fin de semana al equipo que tenía 25 años sin llegar a la final, que clasificó de primero para participar en el Round Robin, el equipo de una fanaticada no tan numerosa como la de Leones del Caracas o Navegantes del Magallanes, pero sí la más alegre y optimista a pesar de los pesares, el equipo que se había convertido en el favorito sentimental de toda Venezuela por eso mismo de tantos reveses del destino, a ese equipo de mis tormentos, Tiburones pa'encima, jugándose su primer pase a la final en 25 años, ni el viernes ni el sábado la televisión nacional se dignó en transmitir sus juegos.
El viernes tanto DirectTv como Meridiano transmitieron el mismo juego, el de Caribes-Tigres, ignorando Tiburones, pero el colmo fue el día sábado cuando lo que estaba en el tapete era un triple empate para enfrentarse contra Tigres de Aragua, el primer equipo clasificado a la final. Si Magallanes le ganaba a Tigres se enfrentaría el domingo a un desempate con Caribes, y si los Tiburones le ganaban a las Águilas del Zulia, el empate sería triple.
Y mientras los Magallaneros tuvieron tres canales donde escoger para ver el juego el sábado - por Direct Tv, Meridiano y Venevisión- los Tiburoneros tuvimos que seguirlo o por radio, o por twitter o por facebook o tener que conformarnos a que los narradores del juego Magallanes-Tigres se dignaran en dar un adelanto de cómo iba el juego en Maracaibo.
Tres canales transmitieron el juego de Magallanes, cero el de Tiburones.
Tremenda falta de respeto para los aficionados de La Guaira, y para el equipo de Tiburones ni una disculpita, más allá del comentario del presidente de la liga de que todavía hay detalles por afinar. Negocios son negocios, Magallanes tiene más aficionados y eso es todo. Pero ¿tres canales? Es como la fábula salomónica de preferir ver al niño picado antes de cederlo, prefirieron partir la torta magallenera en tres, aunque habría parecido más lógico que dos canales compartieran el rating de los navegantes y el tercero acaparara el interés de los ilusionados guairistas y despechados zulianos.
El triple empate se dio, y siendo Tiburones de La Guaira los primeros en clasificar en el round robin, tendrían la suerte de enfrentarse el domingo al ganador del primer juego entre Magallanes-Caribes. Desde la cuatro de la tarde, cuando comenzó el desenlace del triple empate, se oía la samba encendida: "Ehhehhehh, Los Tiburones", a pesar de que quienes estaban en el campo eran Caribes y Navegantes. El estadio Universitario fue colmado por los fanáticos de Tiburones desde temprano, pasada la 1 de la madrugada, La Guaira terminó derrotando a unos agotados magallaneros 16 carreras por 1.
Tras 25 años de ilusiones frustadas, los tiburoneros desbordados se lanzaron al campo y el equipo no pudo ser ovacionado in situ, como lo merecía, y tuvo que comenzar la celebración en el dogout.
A los aficionados de La Guaira además de la inmensa alegría de llegar a nuestra primera final en más de dos décadas, nos queda la satisfacción de que a muy pesar de Meridiano, DirecTv y Venevisión, en la gran final solo se oirán a los Tigres rugiéndole a la samba.
domingo 22 de enero de 2012
La guerra de las polvorosas
En toda familia hay un secreto culinario muy bien guardado. En la mía son las polvorosas. Quedan divinas. Para cuanto festejo hay, las pongo a la orden porque nada más fácil que prepararlas. Las maestras de mis hijas lo saben y como me consideran una madre solidaria, me pidieron a última hora cien polvorosas para la fiesta de Navidad. No hay problema, con una llamada todo estará arreglado: “Alo, Suegrita, necesito cien polvorosas para mañana”.
Pero hasta la más incondicional de las suegras algún día nos puede fallar: “Hoy juego cartas con mis amiguitas. Es mi tarde libre, cero obligaciones. Te doy la receta porque no tiene ciencia hacerlas. ¡Hasta tú las puedes preparar!”
¡Esto es lo último¡ ¡Una suegra alzada! ¡Hasta tú las puedes preparar! ¡Qué humillación! A pesar de mi orgullo herido, corrí a buscar papel y lápiz para demostrarle a la abuela de mis hijos que no sólo soy capaz de preparar polvorosas, sino también de superar con creces al maestro.
“Precalienta el horno a 250. Usa más o menos la mitad del pote de manteca, tres tazas de harina, dos tazas de azúcar, una cucharada rasa de margarina y una cucharada rasa de polvo royal. Amasa los ingredientes. Prepara unas arepitas del tamaño de un realito, porque ellas crecen. Les haces rayitas con un cuchillo y las cocinas durante veinte minutos. Al sacarlas las espolvoreas con azúcar. ¡Cuidado se te queman!”.
A pesar de sentirme como un pajarillo que vuela solo por primera vez, no ví complicación en la receta, y me fui al abasto a comprar los ingredientes. Esperé hasta la noche a que los niños estuvieran dormidos para poder enfrentarme al reto de preparar mis primeras polvorosas. Mi esposo suspiró: “Tengo el presentimiento de que esta va a ser una noche larga”.
Dejé a Edipo viendo televisión, asegurándole que en menos de una hora estaría de vuelta.
¡Tan inofensiva que se ve la manteca! Blanca y reluciente. Traté de calcular el más o menos la mitad del pote que aconsejaba mi suegra, le añadí las primeras dos tazas de harina y empecé a amasar. Apenas sumergí los dedos, me di cuenta de mi primer error de la noche, cuando la hasta entonces amigable manteca se transformó en una sustancia invasora que inclemente se apoderó de mis manos, convirtiéndolas en unos entes pastosos, grasosos y resbaladizos.
Imposible medir y añadir el resto de los ingredientes. Me tuve que lavar las manos y comenzar de nuevo. Dos tazas de azúcar, una cucharada rasa de margarina, polvo royal. Listo para amasar.
Mi marido apareció con mirada burlona en media faena, justo cuando la masa parecía haber adquirido vida propia y estaba tratando de tomar la cocina por asalto. Probó uno de los cientos de grumitos que se habían logrado escapar, y con seguridad de conocedor dictaminó: “ Le falta harina”.
¡Harina auxilio¡ ¿Le habré puesto la taza que faltaba? Ante la duda decidí añadir media taza más. Preparé las arepitas y al meterlas en el horno me di cuenta con horror que se me había olvidado precalentarlo.
Sí, fue una larga noche, y al día siguiente cuando las maestras probaron mis primeras polvorosas, ignorantes del proceso, comentaron extrañadas: “Te quedaron como raras”.
Que el cielo me juzgue, pero tengo una reputación que conservar: “Es que mi suegra se antojó en hacerlas, y la buena señora, no sabe seguir una receta”.
Artículo publicado en El Nacional como en el año 2001, la ilustración es de Rogelio Chovet.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



