lunes, 8 de julio de 2013

Patria y disparate


Tras el caradurismo del Ministro de Información, Ernesto Villegas, y del alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, al exponer a la luz pública extractos de una conversación privada entre la diputada María Corina Machado y el historiador Germán Carrera Damas, escribí la crónica: “¿Apio o auyama?” para  El Nacional, advirtiendo a mi editora que si no me tocaba publicar esa semana la montaría en mi blog y mandaría otro artículo la semana siguiente, porque el tema de un Gobierno capaz de exhibir sin pudor una conversación a puerta cerrada entre una alumna y su profesor, siete días después, estaría más que trillado por tanta indignación nacional.
Una semana ha transcurrido desde entonces y como diría el Ciudadano: “aquí no ha pasado nada”. Por lo visto la indignación nacional cada vez tiene la piel más gruesa, y ya ni la firme sospecha de elecciones viciadas, ni la golpiza en la Asamblea, ni el ataque a la Ciudad Universitaria, ni los miserables sueldos de sus profesores, ni el desenfadado espionaje político, ni la censura a los medios de comunicación social, ni el premio nacional de periodismo al difunto presidente Chávez, ni la escasez de tantos rubros de la canasta básica, ni mandar propaganda Gobiernera como representante a la Bienal de Arte de Venecia; ni cualquier otro escándalo que podría hacer crujir cualquier sociedad moderna, parece causar en los venezolanos más que un ligero sacudón.  
Hay que admitir que uno de los grandes méritos revolucionarios es que en la República Bolivariana de Venezuela, en estos últimos 14 años, se ha ido minando tanto la capacidad de asombro como la de indignación. Como si en esta Patria revolucionaria ya nos resultara normal el estado de indefensión ciudadana en el que vivimos, con instituciones que solo sirven para velar que el poder central y sus acólitos siempre se salgan con la suya.
Eso sí, todavía nos queda algo del sentido del disparate, aunque a veces cuesta diferenciar los titulares de la prensa nacional con los de la página web de humor El Chigüire Bipolar, por eso no extraña la denuncia de Henrique Capriles Radonski que en un libro de Historia Contemporánea aprobado por el Ministerio de Educación, usaron una página del Chigüire como parte de la Historia Patria.
 Solo viviendo en el país del disparate puede explicarse que mientras la misma mayoría en la Asamblea Nacional que ignoró el audio de Mario Silva con el Comandante cubano -a pesar de las graves denuncias que en él se hacen que involucran hasta al mismo presidente de la Asamblea- esta semana exige una investigación de la conversación de la diputado María Corina Machado con su profesor. Pero no hay de que angustiarse, compañeros, porque según palabras del canciller Elías Jaua, eso de estar grabando conversaciones privadas no es práctica común del gobierno revolucionario.
 El colmo de los disparates de la semana en curso fue la proposición de Nicolás Maduro de otorgarle asilo humanitario al ex agente norteamericano Edward Snowden,  buscado internacionalmente tras denunciar la práctica de espionaje de su gobierno y el Británico. La generosa proposición de Maduro se hace menos de una semana después de difundida la conversación grabada en el estudio del profesor Carrera Damas.

Quién sabe si Snowden aceptará la oferta de venir a vivir a Venezuela, tremenda paradoja si lo hace para quien los más románticos describen como: “Apasionado de la privacidad y adalid de la Libertad de Expresión”.

Artículo publicado en El Nacional el sábado 6 de julio 2013. 

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