domingo, 3 de mayo de 2009

Cadáveres

Cuando anunciaron la exposición Bodies Revealed en Caracas a principios de marzo, no me interesó: pagar para ver cadáveres sólo las momias del Antiguo Egipto. Me parecía morboso admirar difuntos contemporáneos desollados, a pesar de que amigos que visitaron Bodies… the exhibition en otras ciudades del mundo, me aseguraron que era una lección impactante sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Pero cuando el gobierno bolivariano clausuró la exhibición por razones burocráticas alegando la falta de permiso del Ministerio de Sanidad para traer a Venezuela los cadáveres expuestos (que posteriormente fue negado), y realizó un despliegue forense que ya quisieran los familiares de la gran cantidad de víctimas de muertes violentas que ocurren semanalmente en Venezuela; lamenté haberme perdido la muestra científica que nuestro reaccionario gobierno cerró pocos días después de su exitosa apertura, por motivos tan banales que parecía una retaliación contra la empresa de eventos que trajo la exhibición a Caracas.

Por eso al constatar en una reciente visita a Nueva York que Bodies seguía abierto en el bajo Manhattan, quise aprovechar para ver la muestra de cadáveres plastificados similar a la que en Venezuela fue vetada. Casualmente, mi prima Paulina, que vive en París, pasaba Semana Santa en Nueva York y la invité a ver Bodies conmigo. Cuando me respondió un rotundo no, temí lo peor: que mi primita se había salido del closet chavista. Sus razones no eran políticas sino éticas: en Francia la exhibición también desató una álgida controversia: ¿de dónde provenían los cadáveres desollados? Yo habría asumido que de personas que donaron sus cuerpos a la ciencia,  pero no, los muertos y órganos humanos preservados con una moderna tecnología para que en las grandes metrópolis sepamos cómo funciona la anatomía humana hasta el último cartílago, salieron de la morgue de un hospital chino. Se alegaba que eran cuerpos que no fueron reclamados. El dilema bioético se profundizó al asumir que estos muertos anónimos usados en tan lucrativas exhibiciones, provenían en su mayoría de cárceles en China donde los derechos humanos son violentados por un régimen totalitario. 

Tremenda paradoja: el neoliberalismo salvaje y el totalitarismo comunista se dan la mano beneficiándose del infortunio humano gracias a la curiosidad científica de millones de espectadores.

Esa misma semana leí en el New York Times cómo se estrechaban los vínculos económicos entre China y  varias naciones latinoamericanas, especialmente Venezuela, y me encajó el porqué durante la controversia sobre Bodies en nuestro país, el gobierno eludió la frase “cárceles chinas”. Se juzgó la profanación capitalista de los cuerpos expuestos a la que se trató como tráfico de cadáveres, mas ni por asomo se criticó la procedencia de los muertos. Por su lado la oposición saltó a defender una exposición científica aplaudida en las principales ciudades del mundo, el origen de los cadáveres tampoco pareció importar un comino.

Y una controversia que daba para tanto terminó siendo reflejo de lo que nos hemos convertido los venezolanos estos últimos diez años: todo tiene un interés político sectario, la ética la perdimos hace rato. 

La semana pasada el gobierno francés ordenó la clausura de Bodies. En los Estados Unidos sigue siendo un controversial éxito, pero yo regresé a mi postura inicial: pagar para ver cadáveres, sólo las felices momias del Antiguo Egipto. 

9 comentarios:

Carmen Elena Risquez dijo...

Adriana: Estoy totalmente de acuerdo. Esta expo puede ser muy ilustrativa... pero me sigue pareciendo menrcantilista y amarillista. Saludos. ¡Excelente escrito!

Rogelio dijo...

Leí tu artículo ayer en el diario y me acordé mi postura cuando se montó este "espectáculo". Dije que ese tipo de eventos o como se llame tuvieron que ser promocionados por las facultades de Medicina de las universidades en sus instalaciones con fines totalmente educativos. Lo que si me pareció morboso fue montarlo nada mas y nada menos que en el Sambil sin control de edad... Mercantilismo utilizando la necrofilia como atractivo... Cariños. Paco.
P.e-S.: Me encanta leerte siempre (estoy afiliado a El Nacional sólo los fines de semana)

alejandro dijo...

Mi opinión la expresé en mi artículo Macabristas (http://alejandroluy.blogspot.com/2009/03/macabristas.html) que intentó ser un sarcasmo, pero creo que no quedó bien expresado. Error mio. A mi tampoco me llamó la atención, pero a mis hijos si, y pudieron visitarla. Pero creo en el libre albeldrío, de manera que cada quien juzgue si conviene o no. Sobre los piquetes políticos son también válidos, pero deben ser más extensivos. No compremos nada que haya sido hecho en China, ni a ninguna empresa que tenga negocios con ese u otro país que viole los derechos humanos. No viajemos a países donde hay pena de muerte, así adios Iran, Cuba y también Estados Unidos. En última instancia me preocupan los gobiernos que deciden por todos sus ciudadnos, en vez de dar la información necesaria para que ellos tomen su propia decisión.
Saludos

Víctor Abreu dijo...

Lo que dices, que en Venezuela toda consideración ética queda anulada por el sectarismo es central. Yo tampoco quise ir a ver la exposición, antes de que la prohibieran. Había algo en la estética de la promoción que me desagradaba mucho. Y no precisamente por eso que dijera Osmel Souza –el hacedor de reinas de belleza- en una entrevista, que me impactó: “por dentro todos somos horribles”, para refutar aquello de la “belleza interior”. También es central, como dices, el origen de las momias y no quedarse en el penal y la morgue, sino lo que las llevó, a las gentes que fueron, a esos penosos lugares. Y sí, para momias, las egipcias. Yo también tuve la suerte de ver algunas en NY, y al Señor de Sipán en Lima. Sin ir tan lejos, aquí en Venezuela tuvimos en el siglo XIX a un médico alemán famoso que vivía en El Ávila y que momificaba cuerpos humanos: el doctor Knoche. Mandaba a sacar de madrugada los cadáveres de un hospital de La Guaira. Llegó a momificar nada menos que a Tomás Lander. Esa momia permaneció intacta por un buen tiempo en la biblioteca de su casa de La Pedrera. Por cierto ¿qué será de sus vidas?

Adriana Villanueva dijo...

Tiene razón Víctor, lo que me llevó a tocar el tema Bodies que parecía cerrado hace dos meses fue el constatar cómo un tema que debió ser bioético se convirtió en político. Si nos ponemos políticamente correctos en exceso, Luy, tendríamos que autocensurarnos hasta la neurosis, pero me pregunto cuál habría sido el tratamiento hacia la exhibición científica si los muertos expuestos fueran cuerpos no reclamados de venezolanos, o gringos, o cubanos, o presos de Guantánamo; lo que pasa es que en el resto del mundo parecemos tan acostumbrados a la violación de los derechos humanos en China, que disponer de cuerpos de presos chinos en lo que Paco y Calen llaman "Mercantilismo" bien sea amarillista o necrofílico o meramente científico, como que no nos llama especialmente la atención. Por eso para mí Bodies va un paso más allá del libre albedrío, por lo menos amerita una discusión más seria.

Marcelo Dance dijo...

Hay una frase en esta entrada que resume prácticamente el pensamiento político universal:
"El neoliberalismo salvaje y el totalitarismo comunista se dan la mano beneficiándose del infortunio humano"
Siempre será así...
Lamentablemente...
Saludos desde Argentina!

Adriana Villanueva dijo...

Así es Marcel, gracias por la visita.

Andrés Mauricio dijo...

Fui a la exposición y no me pareció morbosa para niños y grandes todo lo contrario fue muy didáctica, despertaba el interés en el funcionamiento del cuerpo y generaba conciencia sobre la fragilidad ante un mal auto cuidado. Un comentario de una niña de 5 años a su padre: Papi como mi tío fuma, tiene los pulmones así de negros.

El que tenga la oportunidad vaya y déjese sorprender por el funcionamiento de su propio cuerpo, no se la pierda por cuestiones políticas o morales, los médicos tiene la oportunidad de aprender con estos recursos y de no estar ahí los cuerpos se estarían descomponiendo, además he buscado información sobre el origen de estos y Los cuerpos de la muestra son de origen asiático y fueron donados para la ciencia mediante una autorización en vida. En cualquier lugar del mundo es posible donar el cuerpo para el estudio, esto generalmente se hace a través de una notaría.

Adriana Villanueva dijo...

Gracias Andrés por tu opinión, sin duda debe ser una exposición didáctica, pero por lo menos a mí, como señalo en el artículo, me cuesta vencer el dilema ético del origen de los cadáveres.