lunes, 27 de abril de 2015

El significado de la palabra "culillo"


La semana pasada el escritor Juan Goyitisolo recibió el premio Cervantes de manos del rey Felipe con un "digamos bien alto que podemos", guiño al partido español que tiene como oferta electoral sacudir las simientes políticas de su país, entre ellas, la figura del rey.
Ese "podemos" de Goytisolo mientras recibía el máximo reconocimiento intelectual de manos de la misma realeza que se cuestiona, me hizo recordar cuando Chávez recibió la banda presidencial de manos de su antecesor, el presidente Rafael Caldera,  jurando "sobre esta constitución moribunda".
Hace 17 años todavía yo no frecuentaba escritores venezolanos, no podría decir si Chávez llegó al poder con la simpatía de mis actuales panas, pero si recuerdo que lo hizo con la venía de muchos intelectuales venezolanos como la prensa que hoy, tristemente, agoniza sentenciada por un gobierno que no admite disidencia.  
En mi reciente visita a Nueva York en marzo pasado tuve la oportunidad de ir al Instituto Cervantes, linda edificación al lado del restaurante Smith Wollensky, donde un frío atardecer el escritor Javier Cercas conversaría  con  un periodista español radicado en Nueva York -no recuerdo su nombre-. Hablarían, entre otros temas, sobre la más reciente novela de Cercas: "El impostor", y sobre el actual panorama de la política española.
El propósito del instituto Cervantes en Nueva York es promover la cultura de habla hispana, por eso aunque imparten clases de español y talleres de literatura hispanoamericana, estos eventos se hacen en inglés para que llegue a la mayor cantidad de público posible. Lo que en este caso fue una lástima porque le restó fluidez a la conversación, tanto que en un momento dado ante el calor del tema político, el periodista, que hablaba perfecto inglés, se le pasó el switche al español ante los aplausos del público que pedimos que la conversación siguiera en el idioma de Cervantes. Pero la directiva del instituto insistió en mantenerla en inglés por si alguien no dominaba el español. Apostaría lo contrario, a la hora de la ronda de comentarios y preguntas, la mayoría de quienes intervinieron prefirieron hacerlo en español. 
He seguido la trayectoria de Cercas, es mi contemporáneo, ambos nacimos en la primera mitad de la década de los 60, he leído varias de sus novelas, entre ellas Los Soldados de Salamina, quizás la más conocida. Tengo en el wish list de Amazon El impostor. También suelo leer su columna de opinión en El País. Me llamó la atención esa noche es que es un tipo simpático, con cancha, comenzó disculpándose por su torpe inglés que si bien habló sin mayores tropiezos, lo hizo con el fuerte acento del que rara vez logran desprenderse los españoles.
Llevaba unas páginas para leer sobre el oficio de escribir porque se confesó "un charlatán", palabra que dijo en español refiriéndose a alguien que habla mucho, no como lo entendemos aquí en Venezuela: alguien que habla mucho sin saber de lo que está hablando. Cercas temía que si se ponía a improvisar se podía quedar divagando por horas.
Esto fue hace casi dos meses y no recuerdo con precisión como para comentar todo lo que se habló esa noche, lo que si recuerdo bien es que cuando la conversación entre Cercas y el periodista pasó de lo literario a lo político, de inmediato se me encendieron las alarmas que se nos prenden a los venezolanos cada vez que oímos el discurso del cambio que ofrecen los líderes de Podemos.
Cercas dice que en España él no queda bien ni con Dios ni con el diablo, los de izquierda lo acusan de Derechas, y lo de derechas de Izquierda. Ese es el precio a pagar por escribir lo que le dicta la conciencia y no según una línea política. Por ejemplo los de izquierda no le perdonan que insista que la situación en España dista de ser tan catastrófica como la pintan, según Cercas por definición toda democracia es imperfecta, es decir, sujeta a mejorar, si un gobierno se considera perfecto e inmejorable, entonces es una dictadura,
Para Cercas entre lo mejorable de la actual Democracia en España estaría acabar con el bipartidismo, y ese es el papel de Podemos, la entrada de un nuevo y fresco protagonista a un modo de hacer política que ya había perdido el respeto de gran parte del país.
Aquellos venezolanos que sentimos que el chavismo fue la peor apuesta que se pudo hacer en eso de "una nueva manera de hacer política" el discurso electorero de Podemos nos parece alarmantemente similar al que llevó al chavismo al poder en el que aprovechándose de un hartazgo general, prometían, constituyente mediante, recuperar la dignidad de un país moralmente derrotado por la corrupción.
Pocos de los intelectuales venezolanos que le dieron su voto de confianza al discurso del antiguo militar golpista, Hugo Chávez Frías, imaginaron que 17 años después viviríamos los venezolanos en semejante estado de represión, violencia y miseria, con los poderes civiles genuflexos al poder central.
Podemos ha tratado de desligarse del chavismo sin desligarse por completo, pareciera contradictorio pero así es la política. Capitalizar en los simpatizantes de la palabra revolución, sin espantar a quienes ni locos se quisieran ver reflejados en una realidad semejante a la que hoy vivimos en Venezuela.
La pregunta que muchos nos hacemos no es si los líderes de Podemos serían capaces de seguir los pasos del chavismo para obtener el control totalitario del poder, el poder es una sed insaciable,  sino si las instituciones españolas, teniendo tan cerca en la memoria la dictadura Franquista, podrían ser tan débiles, como fueron las venezolanas, como para que se colara otro gobierno totalitario en la España a la que tantos años y sufrimiento le costó vivir en democracia.
Una vez terminada la conversa entre periodista y escritor, del público sacaron diversos títulos de Cercas para que el autor los dedicara. Mi amiga Nines, que hoy vive en Nueva York, llevaba en su cartera El impostor. Yo no tenía libros así que no hice la cola para la firma, me quede de lado esperando, cuando le llegó su turno, oí como Nines le preguntaba al escritor si era cierto que visitaría a Venezuela para presentar El impostor en la Feria del Libro en Valencia.
Cercas le dijo que por lo momentos ese era el plan pero confesó que le daba algo de miedo por la situación por la que vivimos en Venezuela, sobre todo por la inseguridad.
No pude evitar colearme para increparle sin agresividad sino con curiosidad, tuteandolo porque así somos los venezolanos y los españoles:

“Hablaste de Podemos con cierto recelo pero también con un voto de fe, y ahora dices que te da temor visitar Venezuela, ¿acaso no te da miedo que España se vea reflejada en el espejo venezolano?  Cualquier venezolano te puede decir que la oferta electoral de Podemos parece calcada de cuando Chávez llegó al poder".

"Claro que da miedo" confesó Cercas mientras le entregaba el libro dedicado a Nines.
Culillo habríamos dicho en venezolano.
Lástima que la conversación terminó cuando apenas comenzaba, pero al escritor le quedaban libros por firmar, como soy una igualada me habría gustado invitarlo para que se viniera conmigo y Nines al PJ Clarkes -Smith Wollensky es muy caro para irse de copas- para discutir entre Bloody bulls las diferencias y semejanzas entre el actual caos español, y la hecatombe venezolana. Pero sobre todo, explicarle el significado de la palabra " culillo".



No hay comentarios: