miércoles, 6 de enero de 2016

La profecía de Laurita


No tuve la suerte de tener hermanas, pero si tuve la suerte de tener dos grandes amigas que en mis años universitarios fueron como dos hermanas mayores: Esther y Laurita. Aproximadamente diez años mayores que yo, sin conocerse entre sí, cada una a su manera me acogió bajo su ala siempre dispuestas a aconsejar a esta despistada muchachita en cuestiones de amor y otras menudencias. Hablo de ellas en pasado porque además de coincidir en su amistad conmigo, en que ambas eran geminianas, muy amigueras, que amaban la vida, también coincidieron en que murieron hace poco, con un año de diferencia, tras batallar con dos tipos distintos de cáncer a los que dieron valientes la pelea. 
Hasta ahí las semejanzas porque Esthercita era una mujer que se enorgullecía de su sencillez, en cambio Laurita siempre se enorgulleció de su condición de princesa valenciana. Sobre Esther escribí a raíz de su muerte en el año 2013. A Laurita tras su muerte en agosto de 2014 le quedé debiendo su intensidad, no sé si porque estaba de viaje cuando sucedió, o porque me negaba a recordar a esa amiga con quien tan buenos momentos compartí, con un opaco obituario. 
Y así pasó el tiempo, debiéndole su intensidad a Laurita, hasta que ayer cuando se juramentó Henry Ramos Allup como presidente de la Asamblea Nacional no pude evitar pensar, como seguro estarían pensando sus numerosas amigas, lo que habría gozado este momento histórico mi pana Laurita, si es que no lo estaba gozando desde el cielo. 
Porque Laurita fue la primera esposa de Henry, y Henry fue el primer esposo de Laurita. 
Qué confianzuda, llamar Henry al actual presidente de la Asamblea Nacional a quien jamás he visto en persona. Cuando conocí a Laurita, Ramos Allup era parte de su prehistoria, corría mediados de los años 80, la linda valenciana se había divorciado por segunda vez, vivía sola en un pequeño apartamento en La Alta Florida y al igual que esta estudiante de la Escuela de Arte, orbitaba por los predios del Taller del Actor de Enrique Porte.  
Jamás me habría atrevido a decirlo en su cara porque no me lo habría perdonado, pero Laurita como que tenía un talento para la actuación similar al mío, pero Enrique nos consideraba sus amigas y de su esposa Rosa  -que era la tercera pana de nuestro triunvirato-, y nos invitó a participar en el primer espectáculo de Yordano en el Teatro Teresa Carreño, solo que tras bastidores: Laurita se encargaría del vestuario, y yo acompañaría en la cabina de luces a Rhazil Izaguirre para ver si aprendía algo.
No es necesario volver a narrar la emoción de tener la oportunidad de participar en la puesta en escena de ese primer espectáculo solo de Yordano en el TTC, ya lo he contado varias veces. Laurita por muy princesa valenciana que fuera, no era ajena a la euforia compartida, por eso cuando le perdió la pena a Yordano, a quien todos le perdimos la pena rápidito porque ahí mismo se hizo parte de la familia escogida del Taller del Actor, Laurita le pidió que la primera noche en el Teresa Carreño cuando cantara eso de "princesa de mi corazón", le dedicara una mirada fugaz, no porque pretendiera ser la princesa del corazón de Yordano, sino porque ella era la princesa por excelencia. Pero Yordano, que siempre ha sido como es, se le olvidó, o no la miró quizás pensando en otra princesa de su corazón.
Algún día le pregunto si se acuerda para que me aclare ese misterio.
Más de un enamorado le habría cantado a la rubia Laurita "princesa de mi corazón" sin pensarlo dos veces porque era linda como una muñeca, en esa época andaba por la mitad de la treintena (como buena princesa no confesaba su edad), pero no parecía mucho mayor que yo que andaba por los 23. Nos pidió a Rosa y a mí que la acompañáramos a RCTV en el edificio en de Bárcenas a Río para pedir en vestuario no sé qué prenda que pensaba usar para el concierto de Yordano. Las puertas de Radio Caracas siempre estaban abarrotadas de fans en caza de autógrafos de cualquier famoso que pudiera entrar o salir del canal. A pesar de que Laurita iba de blue jeans y zapatos de goma como nosotras, y tampoco era una mujer alta y llamativa como una Miss, soy testigo de cómo cuando llegamos decenas de muchachas la rodearon pidiéndole su autógrafo aunque nunca figuró en televisión. A mi y a Rosa Elena ni nos volteaban a mirar la horda de fans, por eso podíamos vacilarnos cómo gozaba Laurita firmando autógrafos. Recuerdo oir cuando una chica le preguntaba a otra:
"¿Y ella en qué novela sale"?".
"No sé, pero es tan bonita que debe ser alguien". 
Linda, simpática, con una chispa envidiable, su apartamento lo tenía como una tacita de plata, lleno de flores con la puerta siempre abierta para compartir un café, excelente cocinera, Laurita era casi perfecta para sus amigas, solo una enorme intriga teníamos en su cuaderno de vida: ¿cómo carrizo había podido estar casada con un hombre como Henry Ramos Allup?
Ramos Allup en los años 80 era exacto a como es hoy día, solo que treinta años más joven: de grandes anteojos, el copetote y el mismito verbo capachero. Aunque Jaime Lusinchi estuviese entonces en el poder, y poco tiempo después Carlos Andrés Pérez habría de ser reelecto en su segundo período presidencial, el orgullo adeco estaba en franca picada y el diputado Ramos Allup parecía ser el último de una especie en vías de extinción. Ninguna de sus amigas caraqueñas -las valencianas de toda la vida tal vez lo entenderían- lográbamos comprender como una princesa como Laurita pudo haber estado casada con el último guerrero de Acción Democrática.
Laurita no renegaba de su pasado ni de su matrimonio con Henry, responsabilizaba el fracaso de su relación a que se había casado muy joven, a los 18 años, sin tener idea de lo que iba el matrimonio. Decía que Henry, a pesar de su imagen chabacanota, había sido un caballero con ella. Que el matrimonio no duró mucho en parte porque ella era muy joven y en parte porque tampoco tenía el talante para ser la esposa de un político, y ese era el apostolado de Ramos Allup. Siempre le conservó un gran afecto, y tenía en alta consideración a su nueva esposa Diana, tan bella como Laurita, que por lo visto compartía con Henry la vocación política de la que mi amiga carecía. 
En una ocasión estando mis padres de viaje me dio un virus estomacal, esos que duran 24 horas en las que una se siente morir, Laurita me fue a buscar y mientras yo echada en su sofá veía televisión, preparó un consomé de pollo no me fuera a deshidratar, y me obligó a tomármelo casi como si fuera mi mamá. Más restablecida nos pusimos a conversar cuando el diputado Ramos Allup salió en un avance del noticiero haciendo alarde de su verbo particular. La verdad que me costaba entender cómo Laurita, tan fina, había estado casada con ese señor. Laurita no sacaba el cuerpo al tema ni le parecía una indiscreción ni tampoco se justificaba, pero sí compartía una faceta más personal del Henry público que salía en televisión. Esa tarde me contó:
"No subestimes a Henry, vas a ver que va a llegar alto, tiene el olfato político, inteligencia y tesón, además hace tiempo una bruja le vaticinó que algún día llegaría a la posición más alta de poder en Venezuela". 
Si hace unos meses me hubieran dicho que Henry Ramos Allup ocuparía la presidencia de la Asamblea Nacional me habría reído, ni se diga hace casi treinta años, me parecía más probable encontrar vida en Marte. No era yo la que estaba divagando por efectos del virus estomacal, era Laurita. 
Por eso ayer cuando en su primer discurso como nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Ramos Allup habló de buscar una salida constitucional a este gobierno que está llevando a Venezuela a un despeñadero; no pude sino recordar esa sopita de pollo, un de que vuelan vuelan, y la profecía de mi amiga Laurita. 


28 comentarios:

Gaby Morales dijo...

Que relato tan bonito, un buen homenaje a la lealtad de Laurita con su ex y como tal demuestra su lealtad a la amistad. ^Por otro lado pienso en ese Ramos Allup aparentemente campechano ,pero con un verbo impecable y combativo .Parece mentira que es el que va a dar el frente verbal al batallón de forajidos del desgobierno chavista-madurista que acabó con nuestro país.

gpazos dijo...

Vaya un relato intenso, emotivo y conmovedor. Confieso, que al igual que muchos, nunca he sentido ni una pizca de simpatía por el Sr. Ramos Allup, pero, dadas las circunstancias, en este momento siento que fue la decisión más acertada designarlo como Presidente de la Asamblea. Para lidiar con estas fieras, con estos atorrantes chavistas, no había otra que ponerles, como muro de contención, a uno casi tan odioso como éllos.

Volviendo al relato, realmente fabuloso, escrito con sencillez, con un lenguaje tan descriptivo que atrapa. Con el permiso de Adriana, lo compartiré.

Maritza Jiménez dijo...

Muy hermosa cronica ! Inteligente y hermosa.


Andreina Muñoz-Tébar dijo...

Excelente relato!!! Me encantó y lo disfruté muchísimo. Gracias por compartirlo

Anónimo dijo...

Un relato encantador y que, además, dice mucho del nuevo presidente de la Asamblea. Ojalá que el Sr. Ramos Allup tenga mucho éxito porque ese éxito será también el éxito de Venezuela.

Rita Miller dijo...

Me encantan los cuentos y bien contados mucho más. Quién mejor que la mujer de un hombre para conocerlo. A mi particularmente me gusta la gente sencilla y muy inteligente y Henry Ramod Allup reúne esas condiciones. En el país nadie se atrevía en tiempos del insepulto hablar de la corrupción del gobierno, pero yo no olvido que fue él, Ramos Allup quien acorralo tanto a Chavez con sus denuncias, que se vio obligado a meter preso a Arnés pata en el suelo Chacon, como lo llamó Chavez, quien es el hermano de jessy Chacon.

Anónimo dijo...

Faltó la foto de Laurita, la descripción es estupenda y, justo por eso, uno se queda con ganas de ver una imagen. Gracias por el relato. Saludos

Charlie Godell dijo...

Hermoso relato ... soy primo segundo de Laurita , y doy fe de la magia , el aura angelical que envolvía su vida !!! Fue una mujer excepcional . Gracias

Peggy Kopp dijo...

Que bello artículo Adriana. Laurita fue una mujer bella, por dentro y fuera. Mejor amiga, compañera, y nunca un comentario fuera de lugar. Siempre cada una de nosotras fuimos sus mejores amigas. Cuanto la extraño

peggy kopp dijo...

Que bello artículo Adriana. Laurita fue una mujer bella, por dentro y fuera. Mejor amiga, compañera, y nunca un comentario fuera de lugar. Siempre cada una de nosotras fuimos sus mejores amigas. Cuanto la extraño

Adrianna Rey dijo...

Gracias Piki por esta hermosa historia! Siempre te leo y disfruto mucho tu pluma... Sin embargo, hoy la leí por casualidad en un breve momento que entré a FB y Mara Comerlati la había publicado, tal como le comenté a ella, estamos todos en la casita de Lau en la Colonia y la leímos en familia, con mucha nostalgia, entre lágrimas y sonrisas... Mi mamá súper emocionada... Te agradecemos mucho esta intensidad que le dedicaste! Tus comentarios bellos, amables y ese cariño,... Para ella fuiste eso, amiga y otra hermanita

Adriana Villanueva dijo...

Gracias a todos por sus comentarios, la verdad es que esta intensidad es apenas un resumen de una amistad, pero como le consta a Peggy que era la gran amiga de Laurita, su comadre, y a Adriana, su verdadera hermanita a quien adoraba, esos años fueron tantas vivencias compartidas entre un maravilloso grupo de panas que entrábamos y salíamos de casa de Laurita, quien siempre tenía listo café para oírnos el cuento del día, que después de escrita esta crónica sigo recordando decenas de momentos especiales de esa época. Falta la foto, todavía no eran tiempos de cámaras digitales y mi única foto con Laurita es pocos años antes de ella morir, cuando ya no éramos las de este relato, por eso preferí que cada quien se la imagine como si el personaje de un cuento se tratara.
Adriana besos a tu mamá y al resto de la familia.

Nurquiolar dijo...

La narrativa de está crónica, es tan impecable, que no hacen falta gráficas, para visualizar a Laurita. La crónica, es uno de mis géneros favoritos. Felicitaciones.

Nurquiolar dijo...

La narrativa de está crónica, es tan impecable, que no hacen falta gráficas, para visualizar a Laurita. La crónica, es uno de mis géneros favoritos. Felicitaciones.

Anónimo dijo...

Peggy Kopp al leer este escrito tan bello me emocionó su contenido una loa al la amistad. No conozco a ninguna de las protagonistas del relato, pero, me llevo una bonita sorpresa al leer los comentarios y conseguirme con Ud Peggy. Creo no equivocarme (la Miss) yo era muy joven para esa fecha pero nunca la he olvidado.
Soy del Guarico y nunca he visto en persona a ninguna, sin embargo para las q viven les deseo un bello año y las q ya no están q el Señor las tenga a su lado
Al Sr Ramos mucho éxito porque el de él es el nuestro
Peggy la Miss siempre recordada por mí

Anónimo dijo...

Este relato atrapa desde el comienzo...impecable, claro y muy emotivo. A pesar de definir a RA como una persona de lenguaje fuerte también le destaca sus virtudes de hombre valiente, directo y muy inteligente. Como venezolana y amante generosa de Venezuela le deseo al Sr Ramos Allup mucha fortaleza, tolerancia y destreza para enfrentar la situación que responsablemente acepto. Felicito a la escritora y le agradezco habernos permitido disfrutar la lectura y poder opinar.

Pichicho dijo...

Dios me le de salud para que continué la labor que le encomendó el pueblo Venezolano

Unknown dijo...

Yo le ruego a Dios que lo proteja, porque sus intenciones de sacar nuestro país de la charca donde la ha hundido este régimen, su coraje, su talante, su energía y su integridad lo hacen
indispensable en esta oscura situación de Venezuela. El Arcángel Miguel lo cuide y proteja en todo momento.

María Teresa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María Teresa dijo...

Un relato estupendo, me atrapaste al instante, un bello cuento lleno de nostalgia, no sé por qué me sentí nostálgica, quizás también me llevaste a mi juventud con mis amigas. Dos cosas más para decir. En una o dos oportunidades vi a Henry, soy valenciana y creo que era prefecto, lo vi en una de esas instituciones públicas donde yo buscaba unos documentos y sigue igualito, claro, con más años encima pero genio y figura hasta la sepultura. Y la segunda cosa, es que me imaginé a Laurita, nunca la vi ni mucho menos pero me la imaginé y leyendo los comentarios me sentí sorprendida porque ese estilo que describes de Laurita y por la época en que me ubicaste, me la imaginé parecida a Peggy Kopp que jamás la conocí en persona pero de alguna manera me la imaginé como ella. Bella y princesa. Saludos y gracias por ese relato tan lindo y conmovedor.

Ana Ortiz dijo...

Me gustó mucho leer este artículo.Excelente!

Manuel Rey dijo...

Muchas gracias Adriana por tan hermoso relato. Describes muy bien la esencia de Laura, bella mujer soñadora, con una sensibilidad muy especial. Lamentablemente nos dejo a muy temprana edad, siempre permanecerá en nuestros recuerdos. Todos los que tuvimos el privilegio de compartir con ella quedamos de alguna forma prendados a su forma de ver la vida y muy especialmente yo que soy su hermano.

Bernardo Neher Borjas dijo...

Formidable narración, Adriana. ¡Felicitaciones!

Adriana Villanueva dijo...

Gracias por escribir, Manuel, me conmueve mucho, el apartamento de Laurita en Caracas se la pasaba lleno de amigas que la iban a visitar para pedirle consejo, para reír un rato, para llorar un despecho; Laurita nunca estuvo sola mientras vivió en Caracas, pero me consta que para ella nadie más importante y querido que su familia en Valencia, sus papás, sus hermanos, sus sobrinos; y Manolo su hermano adorado, más que un hermano, era su compinche de vida, siempre salías a coalición en sus cuentos como alguien que jalaba a su hermana a tierra, uno sentía que te conocía aunque no te conociera.
Laurita es tan especial que esta crónica en menos de una semana se convirtió en la segunda intensidad más leída. Debe estar gozando.

Helena Silen dijo...

todos los comentarios sobre Laurita son tal cual la recuerdo...bella por dentro y por fuera.Tremenda mujer y ejemplo de lucha y esfuerzo...Se le recuerda con mucho cariño!!

Jose Pinedo dijo...

Muchos recuerdos de Laurita Rey, en Puerto Cabello, llegando a pensar que fue la mujer mas bella en todo el sentido de la palabra, que me acuerdo de adolescente,que Dios la tenga en su gloria

Ale dijo...

Bello relate. Tía Laurita siempre fue una princesa con un buen ojo para el mundo. Soñadora y luchadora a la vez. Siempre tan cariñosa y con detalles para todos, sin importar de donde vinieran.

Vive en nosotros y la recordaremos siempre.

Jorge alcalá dijo...

Esto es un bello relato que no pierde vigencia hoy mas que nunca tenemos que darle gracias a dios por haber creado una mujer como Laurita no la conocí pero con la lectura de este relato ya forma parte de mi entorno espiritual recordándola como una princesa que fue para todos aquellos que tu vieron la oportunidad de compartir con ella dios la tenga en un sitio muy especial y que nuestro País su País pueda recordarla con mucho cariño pero las cosas pasan por algo hoy ese hombre que compartió con ella momentos de encuentros es hoy el hombre que esta luchando por lograr los cambios que el País necesita en estos duros días que vive Venezuela y estoy seguro que ella desde el cielo lo esta viendo con muy buenos ojos pidiéndole a dios que meta su mano por nuestro pueblo dios bendiga a Venezuela.
saludos Jorge