sábado, 6 de septiembre de 2008

Margarita 2008.



Creí que este año se salvarían de mi tradicional artículo vacacional en Margarita. A mediados de agosto no teníamos reservación para viajar a la isla. Aspirar que a estas alturas de las vacaciones se conseguiría pasajes para una familia de cinco era un ejercicio de optimismo, pero por no dejar, llamamos a Aeropostal, y ¡oh milagro! había cupo en el vuelo que deseáramos para el destino vacacional más cotizado en Venezuela.
En diciembre de 2007 se pensaba que Aeropostal no sobreviviría ocho meses, la cancelación de vuelos y las largas esperas en los aeropuertos que fueron noticia en la prensa, lograron que mi familia buscara otra vía para llegar a Margarita. Pero en agosto decidimos probar de nuevo con “la línea aérea de Venezuela”, que para sobrevivir se redujo a tres naves, un pequeño stand en Maiquetía, la emisión manual de los pasajes y pocos destinos. Les está funcionando: servicio impecable (nos aceptaron los pasajes de diciembre que no usamos) y puntualidad espartana. La demora para despegar del aeropuerto Simón Bolívar el piloto la justificó con resignación: “A un acto protocolar de nuestro Presidente”.
El avión venía medio lleno o medio vacío –según sea su actitud ante la vida- que atribuí a la mala fama de Aerospostal. Aunque la realidad es que este año la temporada turística en Margarita ha estado floja, así me aseguraron mis amigos los orfebres de Playa Guacuco: la isla no fue tan visitada como en años anteriores, quiera la virgen del Valle que la primera semana de septiembre se levanten un poco las ventas.
Ayudando la economía de Nueva Esparta compro varias prenditas, que ya no me parecen tan económicas como en años anteriores cuando más de una caraqueña se llevaba zarcillos, collares y pulseras para venderlos entre sus amigas como alta joyería. Pero no sólo la orfebrería margariteña ha subido de precio, ser Zona Libre de Impuestos hoy apenas rinde para llevar licor, alguna crema y los quesos de bola duros importados de Holanda que no se consiguen en Caracas. De resto tanto comida como ropa son más costosos que en tierra firme.
El centro comercial Sambil de Margarita también está medio lleno o medio vacío, ni siquiera la prensa se consigue como antes: ya no la venden ni en la panadería ni en la Parada Inteligente. Sólo llega a un minúsculo local donde surgen espontáneos mítines políticos mientras los clientes leen en voz alta los titulares. Ante la amenaza del presidente Chávez de “clavarnos 26 leyes más”, un señor vocifera que si siguen las cosas así los venezolanos vamos a regresar a la época del pilón y a cultivar maíz si queremos comer arepas. El dueño del local recibe sus dos bolívares cada vez menos fuertes y le advierte riendo: “No se meta con nuestro presidente”. En Sigo también hay una pequeña concentración, no porque estén rematando whisky 18 años, sino por la visita de la actriz Ruddy Rodríguez quien sonriente accede a retratarse con los empleados del bodegón.
En la playa las obleas, las empanadas, los helados, los vuelve a la vida, han subido de precio, el gasto cada vez es mayor y el consumo menor. Pero no pienso en eso, estoy de vacaciones, o por lo menos así suponía cuando suena el celular para avisar que hay un apagón a nivel nacional. El segundo de lo que ya se vislumbra como muchos. Fiel a mis vacaciones, apago el celular prometiéndome no perderme al día siguiente el mitin político en el revistero de Sambil.

2 comentarios:

Mariano dijo...

Tengo muchas ganas de darme un paseo por la isla margarita... cada vez que encuentro informacion me convenzo que es un lugar paradisiaco que hay que visitar en algun momento.. hace poco encontre unos videos que me convencieron del todo.. como una guia turistica de la isla.. me encanto.. voy a juntar dinero para poder hacer el viaje lo antes posible.. les dejo los videos videos turismo ...
saludos!

Edgar dijo...

Si alguien quiere ir a margarita y no tiene donde quedarse, puede intentar en este excelente apartamento con excelente ubicacion

http://vacacional-m.blogspot.com