domingo, 2 de diciembre de 2007

Crónica de una jornada angustiante













La actitud de Mario Silva cuando salió La Hojilla a las once de la noche lo decía todo: en lugar de vejar, de humillar, de burlarse del enemigo, de todo aquel que no cree en el proyecto de Hugo Chávez hasta el 2050; tenía a un invitado gris. Hablaban de política como cualquier programa de opinión. Mientras tanto, en Globovisión, las caras eran sonrientes, caras de triunfo, caras de por fin ganamos una; pero a primera hora de la madrugada el optimismo se estaba evaporando. Un mensaje de texto corría de celular en celular: “El rey Juan Carlos manda a preguntar: ¡coño, por qué no hablas!” y nada que aparecía Tibisay Lucena con el primer boletín.
En Aporrea ya estaban cantando el triunfo del Sí y por las cámaras de VTV se veía cómo el balcón del pueblo se comenzaba a llenar.¡Morrocoy volteado!
El día había sido largo, pero por las llamadas y los mensajes de celular, era fácil darse cuenta de que en la madrugada del 3 de diciembre nadie se iría a dormir sin saber en qué país amaneceríamos.
Al principio todo era desesperanza para ambos lados: las mesas de votaciones estabas vacías. Voté más rápido que en las Municipales. Sólo una señora por delante. Los mensajes de texto corrían instando a votar. Antes del final de la tarde, la prensa extranjera daba como ganador al Sí. Pero quién leía bien, podía darse cuenta de que la información venía de fuentes ligadas al gobierno.
El boca a boca de la oposición al Referendo Constitucional esa tarde fue derrotista, mensajes iban y venían, pocos con esperanza del triunfo del NO. Mensajes triunfalistas de los amigos chavistas exigían que asumiéramos galantemente la derrota. ¡Por mí! Estoy tan acostumbrada a las derrotas de mi opción electoral como a no ver a los Tiburones de la Guaira en la final.
Pero al pasar por enfrente de mi centro de votación supe que la ola de rumores no era acertada: estudiantes se agolpaban a las puertas del liceo Jesús Enrique Lossada en El Pedregal de Chapellín con cara de alegría, finalizado el escrutinio, la opción del No le había ganado a la opción del Sí por seis puntos. La abstención era del cuarenta por ciento. Decía un estudiante que la abstención no fue sólo la del eterno indiferente, sino la del chavista al que no le gustaba la Reforma Constitucional, pero tampoco quería votar contra Chávez.
En el liceo Jesús Enrique Lossada los resultados suelen ser idénticos al del CNE. Por eso nunca dejé de votar. Si el No había ganado en Chapellín, la fe volvía a mí: ¿Sería posible que la opción del No triunfara a nivel nacional? ¿Qué este año los Tiburones de la Guaira por fin lleguen a la final?
La noche fue larga y bipolar, se pasó de la euforia a la depresión y otra vez a la euforia. Casi a las dos de la madrugada, al fin, Tibisay Lucena dio al No a la Reforma Constitucional como ganador en un supuesto final de fotografía, minutos después, en cadena nacional, el presidente Chávez aceptó la derrota de su proyecto del Socialismo del Siglo XXI, eso sí, “por ahora”.
La oposición estaba demasiado agotada emocionalmente para celebrar.

1 comentario:

Mitchele Vidal dijo...

8:28pm 2 de diciembre de 2007

En mi centro de votación había poca gente, pero igual hicimos cola por lo lento del proceso... Ahora estamos en ascuas...

Los pocos que fuimos a votar, lo hicimos por nosotros y por los que no fueron...¿Se habrán dado cuenta de lo que nos estamos jugando?