sábado, 12 de marzo de 2011

El año del pensamiento mágico


Cuenta Joan Didion en "El año del pensamiento mágico" que cuando tenía 22 años leyó las memorias de la viuda del poeta Dylan Thomas: "Leftover life to kill",  y le parecieron una pavosidad. Cómo imaginar que a los 70 años emularía a Caitlin Thomas asumiendo el duelo de enviudar de la única manera posible para una escritora: narrándolo.
Si el matrimonio de Caitlin y Dylan Thomas se desarrolló en torno a una botella de whisky, el de Joan Didion y John Gregory Dunne fue alrededor de una máquina de escribir. Asegura Didion que en más de 40 años de matrimonio poco fue el tiempo que ella y su marido pasaron separados: cuando no trabajaban juntos en algún proyecto de Hollywood, escribían en habitaciones contiguas en su apartamento en Nueva York leyéndose mutuamente los borradores: "Durante más de 40 años dejé de ver mi imagen en el espejo para verme en el espejo de los ojos de John".
La noche del 30 de diciembre de 2003, Joan dejó a su esposo frente a la comida para ir a aderezar la ensalada, cuando oyó un estrepitoso ruido. Encontró inconsciente a John tirado en la alfombra y de inmediato llamó a una ambulancia. Pocos minutos después, en la clínica a cuatro cuadras de su edificio, le dijeron que había muerto. Así empieza el libro: "Estás preparándote para la cena y de repente la vida que conoces, se termina"
Ojalá el único problema de Didion hubiese sido su repentina viudez, si a su marido se le partió el corazón no fue literal, tenía una válvula amenazadora que el cardiólogo llamó "hacedora de viudas". Pocos días antes del fatal ataque al corazón de John, la única hija de la pareja: Quintana -a quien habían adoptado con tan solo tres días de nacida- se sintió mal, con una gripe descuidada en la emergencia de una de los mejores clínicas en Nueva York, que se convirtió en neumonía doble, y eventualmente en sepsis que debatía entre la vida y la muerte en la Unidad de Cuidados Intensivos a la recién casada.
"Pensar que cinco meses atrás estábamos escogiendo flores para su boda".
Cuando John muere Quintana estaba en coma, Joan prefiere esperar a que la hija se recupere para el funeral del padre. En febrero cuando ya Quintana parecía haber salido de peligro, Joan se preparaba para afrontar el duelo de la repentina muerte de su compañero de vida, cuando la joven vuelve a caer postrada por un derrame cerebral tras un vuelo a Los Angeles, a donde había ido con su esposo a recuperarse con el sol californiano.
De esta gravedad Quintana no habría de salir, murió de pancreatitis un año después de la muerte de su padre, poco antes de ser publicado el libro de su madre: "The year of magical thinking". Joan Didion no quiso parar las prensas y reescribirlo tras la muerte de su única hija a los 39 años, no hay escritora que pueda narrar tanta tristeza dos veces.

1 comentario:

Adriana Villanueva dijo...

Eventualmente Joan Didion lo hizo: en el año 2012 publicó Blue Nights, reflexiones sobre envejecer, su niñez, su vida como madre y sobre la amarga experiencia de haber perdido a su única hija.