jueves, 3 de marzo de 2011

El Potro Fino


Hablando de amores platónicos y de sugerencias de Facebook, recuerdo otra historia no tan triste como la de Joaquín, mas bien divertida, si el estrago de los años da risa, de cuando a Facebook le dio por sugerirme que invitara a Manuel Alejandro.
Manuel Alejandro era sin discusión el chico más hermoso del colegio, por lo menos de mi generación, dos o tres años mayor que yo, era la réplica criolla de John John Keneddy: alto, esbelto, melena Drene y rostro patricio. Aunque me parecía espectacular tampoco se puede decir que fue un amor plátonico, tenía sangre de chinche, su actitud en los recreos hacía juego con su altivo porte de potro fino, jamás se dignó en saludar, ni dio pie a que se le saludara. Cuando se graduó de bachiller, no volví a saber de él hasta que casi 30 años después, Facebook me lo sugirió como amigo.
No era de extrañar que la inteligencia de Facebook nos relacionara, teníamos muchos contactos en común, la mayoría compañeras del colegio que al igual que yo, Manuel Alejandro jamás les dirigió la palabra, pero como Facebook da la oportunidad de establecer amistades que ni en sueños habríamos imaginado, supongo que mis panas quisieron lograr virtualmente lo que en el patio de la escuela no fue posible: establecer un vínculo con el príncipe del colegio.
Yo no, tengo mi orgullo, si el tipo ni se volteó a verme cuando tenía 15 años, a los 40 y dele no le iba a dar el gusto de pretender ser su amiga aunque fuera virtual. Si se acordaba de esta entonces flaca desgreñada, y quería invitarme, ya le habría llegado la sugerencia.
No me hacía ilusiones en recibir semejante invitación.
Tampoco fue que lo ignoré, no soy tan dura, no hay quien pertenezca a Facebook que no sea un voyeur, traté de acceder a su perfil, pero el príncipe lo tenía bloqueado, lo único que logré ver fue la foto que era tan chiquita que no se podía decifrar bien cómo trataron los años al Apolo adolescente, pero era fácil darse cuenta que el tipo todavía tenía su porte, vaya si lo tenía, la foto era en traje de baño, cual Sean Connery saliendo del mar en Dr No. No se podía determinar la edad, lo que sí se notaba es que no era de sus años colegiales, pero estaba igualito, o hasta mejor, con abdominales de chocolate en cuadritos.
Esa fue toda la información que pude sacar por Facebook del escultural Manuel Alejandro, no me enteré si seguía viviendo en Venezuela, si se había casado, si tenía hijos, con quién rumbeaba, cómo se ganaba la vida. Tan discreto en su intimidad como lo fue John John.
Hasta que en unas vacaciones en Margarita, no recuerdo si Navidad o Semana Santa, en una de esas fechas en la que la densidad demográfica de la playa es fiel al lugar común de "la isla se va a hundir", leía una revista haciendo lo posible por concentrarme ante el bullicio de la playa cuando se me oscureció la lectura.
Ahora que lo recuerdo bien debió ser en vacaciones de agosto, que la arena está tan caliente que hay que saltar de sombra en sombra para no quemarse los pies. Ante el súbito eclipse subí la cabeza para ver si era mi marido con la empanada de cazón que me había prometido, me topé con unas piernas largas y velludas, seguidas por una barriga que nacía a la altura de la ingle, como una montaña ascendía hasta el ombligo, para luego descender hasta la traquea. Era una montaña inmensa y peluda, cual fue mi sorpresa luego de escalarla con la mirada que tras ella estaba el inolvidable rostro patricio de Manuel Alejandro, melena Drene intacta.
Cuánto puede decir un cruce de miradas en fracciones de segundos, la mía estaría llena de estupor, de "miren al potro fino, se volvió un cachalote" Pero la de Manuel Alejandro era de desdén: "no te engañes carajita: barrigón y todo, sigo siendo inalcanzable".
Puedo jurar que su majestad me reconoció, pero no me saludó, ahí no hubo cabida para un "tú no estudiabas en el colegio" "¡Ay sí, claro, tu eras las hermana de...!".
No lo vi más en la playa, entre el gentío se perdió, aún como cachalote Manuel Alejandro logró conservar su halo de misterio y superioridad, en eso sigue siendo un potro fino. Cosa tan rara, la fotico escultural no volvió a salir en facebook como "People you may know".

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