El sábado en la noche estaba en mi apartamento leyendo una novela en el Kindle Fire mientras tomaba una copa de vino tinto cuando por la ventana entró la inconfundible música de Men at Work: "Traveling in a fried-out combie/ on a hippie trail head full of zombie...", oir esta canción del grupo australiano tan de moda en los años 80, me hizo vivir un típico momento magdalenas de Proust, y antes del estribillo: "Do you come from a land down under?...", me encontré evocando los locales nocturnos del este de Caracas de hace casi treinta años.
Quizás debí regresar al recuerdo de ellos con mi esposo, que estaba fajado en la cocina intentando preparar una tortilla de papas "como la del Urrutia", pero comenzamos a salir en el 88, nos casamos en el 89, y este ejercicio de memoria en pareja podía terminar mal. Así que dejé el Kindle Fire de lado, tomé el celular y comencé a twittear mi evocación rumbera ochentosa como quien comparte con los panas.
¿Cuál es el sentido de twitter?, me pregunto a menudo, más allá de que estos ciento cuarenta caracteres por tweet han ayudado movimientos revolucionarios en lugares lejanos, pero por lo menos en esta Venezuela revolucionada: ¿es algo más que una efímera descarga personal que se une a una ola de efímeras descargas personales? Nadie inventa la pólvora en twitter, ni escribe decálogos de filosofía: es como un gran bar donde a veces se discute un tema, a veces hay polifonía, pero nunca falta un loco hablando solo.
El sábado pasado la loca hablando sola era yo, que me dio por recordar a dónde se iba cuando en Caracas se oía Men at Work, e hice un recuento de la movida caraqueña de los años 80 comenzando por Le Club, el templo de la rumba sifrina en el sótano del Centro Comercial Chacaíto, seguido por Seasons, en el CCCT, a donde uno iba si no entraba en Le Club. Las discotecas gay: Crazy's, El Ice Palace y una que quedaba en el callejón de La Puñalada en Sabana Grande que no recuerdo cómo se llamaba; aterrizábamos en ellas cuando Le Club o Seasons perdían ambiente antes de las cuatro de la mañana.
Sin olvidar las areperas de la época: La Sifrina, Doña Caraotica y el Trolley, cuando ya era de día y hasta en las discotecas gays habían puesto el Alma Llanera. También estaba la "New York" que era una discoteca enorme en el Centro Comercial Concresa, donde se bailaba con comodidad los pasos del Thriller de Michael Jackson; o L'Antró en Los Chaguaramos, ya más en la segunda mitad de los años 80, por cuyo ambiente decadente los chicos serios no te querían llevar, pero después te los encontrabas desatados. O la Magic, para bailar gaitas al ritmo de Guaco.
También estaban los bares: Gala, que aunque no era privado era más difícil entrar que a Le Club, con la música demasiado alta, no se podía hablar pero tampoco se bailaba, y siempre estaba llena de intensos. El mejor momento que recuerdo en Gala fue la vez que cerraron el local como a las tres de la mañana, apagaron la música y el dueño, que era amigo del amigo con el que yo estaba, sacó un dominó y nos quedamos jugando hasta que salió el sol. El Barbú, que quedaba en un segundo piso en Las Mercedes, se oía buena música en vivo; o el Mambo, que después de la redada fue el Coco's, en Sabana Grande. El Chooky-Looky, en Bello Campo, donde se iba a escuchar jazz pero corrías el riesgo de encontrarte a un tío o al papá de un amigo, montando cachos.
Y aunque la memoria se me estaba secando habría seguido recordando bares y discotecas (Copas y algo más, Mr Ribs, el Café del Ateneo, el bar del Rajatabla, La Lechuga, Estudio Mata de Coco...) que hace décadas desaparecieron, de no ser porque un twittero, cuyo avatar es la foto de Albert Camus, me hizo una mención.
Ingenua de mí, pensé que era para recordarme algún bar que había olvidado, pero no: "hoy puede prescindirse de los twits de @pikivil, hace copioso y estéril ejercicio de memoria de sitios nocturnos".
Tremendo cortanota, pero qué se puede esperar de alguien cuyo avatar es la imagen de Camus, con el debido respeto al autor de La Peste, y aunque varios twitters-panas agregaron a mi "estéril ejercicio de memoria" lugares como el Tío Pepe, Particular, Julius, La Delia, Dog & Fox; el mal estaba hecho, ya por la ventana no entraba la música de Men at Work sino se oía a Adele entonando "Rolling in the deep".
Volví a 2012, al tuit del monotema, a la salud del enfermo, a los derrames de petróleo, a los rumores especulando sobre un nuevo muerto que no ha muerto... al caudal de la corriente twittera.
Esta visto que en Venezuela, ni siquiera los sábados, una se la puede tomar con soda.

6 comentarios:
Hola!
Que fino me pareció tu recorrido...
Todavía podíamos andar "sueltos" x la noche en Ccs!
Te faltó Le Group y el de la calle d la puñalá en Sabana Gde.
creo era Open Gate...
Dios! Q divertido!
Tal vez tuvo celos x q no pudo disfrutar de la buena rumba y se picó...
Le Group era otra target, amigo anónimo, el de adultos contemporáneos, solo fui con mis padres.
Al Open Gate -gracias por recordarme el nombre- fui como un par de veces cuando andaba por Sabana Grande, y nos daban ganas de bailar. Si bien esa época los jóvenes rumbeábamos sin miedo, tampoco quise hacer de este texto una oda a los años 80, simplemente fue la época que me tocó ser joven. Los chamos de hoy ya escribirán sus referencias rumberas dentro de 30 años, y entonces habrá un chamo que quizás de manera menos pretenciosa les diga @quéladilla.
En cuanto al Cortanota, gracias a él este "estéril ejercicio de memoria" en twitter pasó a un "estéril ejercicio de memoria" en un blog que solo busca Evitar Intensidades.
El viaje a los late eighties Caracas empezó para mi este fin de semana como consecuencia de remembranzas de los sitios nocturnos de una ciudad increíble como la sucursal del cielo. L'Antro es un sitio del cual me recuerdo muy bien ya que pasaba muchas noches con amigos y conocidos que compartían el gusto por música rock alternativa. Gracias por esta autopista al pasado!
Es que tú eres un hombre serio Abraham, fiel a tus raíces rockeras, en cambio yo era una veleta, una tarde podía estar entonando las canciones de La misma gente en la UCV, y en la noche estaba bailando Disco en la Niuyork.
Cierto siempre hay corta notas que destruyen la inspiracion del "Recordar es Vivir", como no nos conocíamos en esa época muchas veces seguramente nos tropezamos en alguna de esas nocturnas y memorables salas de "Baile", hoy que somo adultos contemporáneos y cercanos por demás, podemos decir que lo vivimos, lo disfrutamos y mas aun sobrevivimos!. Gracias Adriana, tu memoria mas que prodigiosa es muy valiosa en esta etapa pre Alzeheimer..jajaja!.
A lo mejor los ejercicios de memoria son precisamente para evitar el Alzheimer, my friend, de vez en cuando es bueno masajear las neuronas.
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