miércoles, 15 de febrero de 2012

Factor X (Reloaded)


La banda californiana Grateful Dead, liderada por el desaparecido Jerry García, era famosa por sus fieles seguidores conocidos como los Deadheads, a quienes sin importarles en qué ciudad de los Estados Unidos estuviera tocando la ecléctica banda de rock, se las arreglaban para ir a cuantos conciertos les fuera posible. Los Deadheads tenían un término para diferenciar un toque sublime de otro cualquiera, lo llamaban “Factor X”, cuando esto sucedía la banda había sonado como nunca.
No se puede decir que llego a tales extremos con Yordano, no lo sigo en sus giras, pero me acerco bastante al fenómeno de ser una Yordanohead y podría jurar que nadie, por lo menos en Caracas, ha ido a tantos conciertos de Yordano como yo.
Soy seguidora de Yordano desde que pegó en radio la canción “No queda nada” en 1984. Entonces lo iba a ver en el Estudio Mata de Coco como una fan más. Era su admiradora número uno, por eso no podía creer mi suerte cuando para su primera presentación solo en el Teresa Carreño en el año 1987 –antes lo había hecho con Ilan Chester-, el famoso artista contactara a mi maestro Enrique Porte para que fuera responsable de la puesta en escena.
 Enrique, director del Taller del Actor, aceptó incluyendo en el proyecto a su equipo de trabajo, además del Chino Salas como jefe de escenario,  y Laurita Rey como encargada del vestuario, me incluyó a mi como una especie de Yordanóloga, porque nadie se sabía mejor las canciones de Yordano en la familia del Taller del Actor que yo.
De la unión de los talentos de Enrique y Yordano nació el espectáculo La Noche, donde en la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño, en unos andamios como edificio de vecindad, en torno a las canciones de los dos primeros discos de Yordano se contaron historias urbanas bajo el hechizo de la luna llena.
También nació una entrañable amistad entre el músico y el director quienes hasta entonces no se conocían a pesar de que eran contemporáneos, vivieron en Londres en la misma época, tenían un gusto musical casi idéntico, y muchos afectos en común, incluyendo a Cheo Porte, hermano de Enrique. 
Originalmente Yordano quería que su primer concierto en el Teresa Carreño lo dirigiera José Ignacio Cabrujas, pero el muy operático dramaturgo y director, sabiendo que poco tenía que ver con la imaginería de Yordano, le recomendó que para este proyecto mejor sería un  melómano rockero al estilo de Enrique Porte, director teatral que tenía en su haber el montaje “Lennon”, basado en canciones y textos del desaparecido Beatle.
Siguiendo el consejo de Cabrujas, Yordano se presentó una noche a ver “Suicidio en Si Bemol” de Sam Shepard dirigida por Enrique en la sala Juana Sujo en Los Caobos, y aunque la obra no lo entusiasmó, terminada la función lo invitó a conversar, y después de tomarse la segunda cerveza con el encantador teatrero de afro canoso y camisa de blue jean, que era casi de su estatura, supo que compartían la visión de cómo debía ser un espectáculo de rock, y que solo Enrique Porte podía ser su director escénico.
 Para crear la imaginería ideal del concierto, Enrique le pidió a Yordano que le permitiera estar presente junto a su equipo del Taller del Actor en los ensayos que hacía el cantante con su banda Ladrones de sombras en el Teatro 8 en Las Mercedes, y como yo era parte del equipo teatrero así fuera en calidad de arrocera, durante varias semanas me senté en primera fila disfrutando del brainstorming de montar un espectáculo musical con mi artista favorito. Desde entonces Yordano fue parte de esa familia elegida que éramos los integrantes del Taller del Actor, y por ende, nosotros de la hermandad de los ladrones de sombras.
De ese año 1987 o 88 es la canción Locos de amor, tema que compuso Yordano en torno a otra obra de Sam Shepard que en el Taller del Actor habíamos traducido, pero no llegamos a montar.
Los conciertos de Yordano en la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño dirigidos por Enrique, y en los conciertos posteriores en los que trabajaron juntos en el Poliedro y en el Estadio Universitario, tuvieron ese Factor X del que hablaban los Deadheads. Lamentablemente, Enrique murió de un infarto en agosto de 1990, apenas tenía 42 años, y el Taller del Actor desapareció poco después.
Pero no he dejado de seguir fiel a la música de quien desde el año 1987 es mi amigo,  y cada vez que Yordano da un concierto en Caracas, soy el primer chicharrón, sabiendo que de alguna forma, en espíritu, nuestro querido Enrique también estará ahí.  


Esta crónica la había escrito hace como un par de años para Evitando Intensidades, fue editada para el programa del concierto realizado ayer, Día de los Enamorados, en los Espacios Abiertos de Corpbanca para celebrar los 30 años de carrera musical de Yordano.

5 comentarios:

yuri bastidas dijo...

Gracias Adri!
No encanto tenerte en esta celebración..esperemos muchas mas..
Te quiero mucho

Yuri.

Laura dijo...

Yo amo a Yordano. Lo vi una cantar sola vez en Maracay; y después rumbeando en una discoteca en Caracas... Ahí le e grité que lo amaba con descaro y a todo gañote. Cuando pegó "No queda nada" yo tenía 4 años nomás, pero aún hoy, casi 30 después y del otro lado del charco, canto sus canciones en mi cuarto, preferiblemente mientras mis compañeros de apartamento no están en casa... Gracias por esos datos :)

Laurita Rey dijo...

Que Nostalgia!!!
Sigue escribiendo!!!
T.Q.M. Laurita

P.D "VIVIR EN CARACAS"
Cuenta, cuenta la legenda,
que antes todo era mejor.....

Fernando Pedrosa dijo...

Hoy compre un libro en una libreria perdida en Buenos AIres. Era el libro "Preso sin nombre, celda sin numero" editado en 1981 por la Editorial Ateneo de Caracas. Cuando lo abro, tiene una dedicatoria de Cheo Porte a Juan Carlos Gene. Asi que google para ver quien era Cheo y llegue a tu blog. Ahora se quien fue el hermano de Cheo pero no se mucho mas de ellos. ¨Saludos

Adriana Villanueva dijo...

Hola Fernando, casi lloro al leer que preguntas por Cheo, querido amigo al igual que su hermano Enrique.
Cuando Enrique regresa a Venezuela a principios de los años 80 tras estudiar en Londres, durante un tiempo acompaña al maestro Gené en la docencia de sus talleres de actuación en Parque Central hasta que abre por su cuenta El Taller del Actor. La amistad de ambos profesores de actores dura hasta la muerte de Enrique en 1990, quien siempre consideró a Gené como el gran maestro, y hasta lo dirigió como actor en la obra Humboldt y Bonplan en el Orinoco de Ibsen Martínez.
Yo no tuve la suerte de conocer a Gené, fue profesor de la Escuela de Arte pero se retiró antes de que le tocara darme clases.
Cheo no era hombre de teatro como Enrique, la verdad ignoro detalles de su amistad con Gené, no sé si sería por Enrique. Cheo, quien murió hace como cinco o seis años, fue el último dandy de Venezuela, melómano como su hermano, era el gran experto de la noche caraqueña, un personaje vinculado con el éxito de restaurantes y discotecas de las cuales era anfitrión. Yordano fue muy amigo de ambos hermanos que compartieron el triste destino de morir demasiado jóvenes.