lunes, 17 de febrero de 2014

Más sabe el Diablo


Dicen quienes lo conocen que Gustavo Dudamel es un tipo cheverísimo, un muchacho llano, simpático, reilón, y que a sus 33 años no ha perdido la sencillez güara a pesar de ser desde hace años reconocido como uno de los grandes directores de orquesta del mundo. Para completar esa imagen de chico sencillo con un gran talento, El Dude (como lo llaman en Los Ángeles) comentaba en una entrevista que en sus ratos libres no oía Tchaikovski ni Mahler ni ninguna intensidad por la cual es famoso como Director, prefería oír a Juan Luis Guerra, Rubén Blades, y por supuesto, al diablo de la salsa, Oscar D'León. 
Aunque los géneros musicales por los cuales son conocidos son tan distintos, y a pesar de las décadas que los separan, D´León y Dudamel tienen bastante en común, se puede decir que son los músicos venezolanos más aplaudidos a nivel mundial desde que Teresa Carreño sorprendió a Abraham Lincoln con su virtuosismo infantil, y que a pesar de que sin duda ambos son profetas en su tierra, tanto Dudamel como D'León han sido duramente castigados en las redes sociales por haber participado en actos promovidos por el Gobierno. 
En el caso de Oscar D'León tiene el mérito de haber sido atacado por ambos bandos de la confrontación política en Venezuela: bien sea porque ha sido crítico a la Revolución, bien sea porque su bajo y él reciben el año bailando con Jorge Rodríguez y demás líderes de la gesta roja. Ante las críticas de uno y otro bando la respuesta de D'León siempre es la misma: que su música está por encima de las diferencias políticas y él no quiere tocar solo para un bando u otro de Venezuela, sino para Venezuela. Que actos como recibir el año haciendo bailar en la Plaza Caracas no deberían ser vistos como proselitistas sino como ciudadanos. En un país normal, El Diablo tendría razón, pero no vivimos en un país normal, hoy vivimos en un país dividido, y esa precisamente es la misión a la que dice estar abogado D León, a la concertación y a la paz. 
Y se le cree. 
En el caso de Dudamel la descarga por las redes sociales ha sido mucho más grande, aunque a diferencia de Oscar D'León el joven maestro se niega rotundamente a hablar de política: cuando la prensa internacional cae en el tema, evade la respuesta más o menos por las mismas razones de Oscar D'León y de tantos otros músicos venezolanos: no quieren ser vistos como parte exclusiva de un sectarismo político. 
Pero los hechos hablan por sí mismos: cuando más de la mitad de Venezuela lloraba por la salida del aire de RCTV, la primera imagen que surgió sobre su blackout fue la de Dudamel dirigiendo el Himno Nacional con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar inaugurando el nuevo canal TVES. El Gobierno usaba sin rubor como propaganda oficialista al Sistema de Orquestas Juveniles ante el cese de la concesión de un canal de televisión por razones políticas. 
Los amantes de la música y admiradores del talento de Dudamel y del tesón de José Antonio Abreu, seguimos durante años justificando sus presencias en actos oficiales porque el Sistema de Orquestas debía estar por encima de la política, por ejemplo, era lógico y comprensible que Dudamel hubiese dirigido la principal orquesta del país en el velorio de Chávez, apreciáramos al difunto o no, era el presidente de Venezuela. 
Yo hasta escribí un artículo en El Nacional donde aseguraba que no iba a dejar de disfrutar el talento de Dudamel por razones políticas, el Dude tampoco era Roque Valero o Winston Vallenilla, rodillas en tierra insultando a medio país cada vez que podían. Confiaba que cuando Venezuela tuviera un Presidente que no se las diera de Revolucionario, Dudamel también tocaría para él. 
Pero hace tiempo dejamos de vivir tiempos de guabina, sobre todo porque los hechos hablan por si solos, no es lo mismo dirigir el Himno Nacional en los funerales del Jefe de Estado, que hacerlo en la juramentación de un Presidente en circunstancias de dudosa legitimidad.
Bien puede creer Dudamel que Maduro es el presidente legítimo de Venezuela y vamos por buen camino con esto de la Revolución. Está en su derecho. Lo que es imperdonable en el maestro Dudamel es que a estas alturas de la historia, la misma tarde en la que ocurrieron tres muertes en manifestaciones pacíficas, en momentos en los que hay un bloqueo informativo que ni el mayor apologista revolucionario podría negar, sorprenderse que él junto con el maestro Abreu estuvieran bailando Mambo con Maduro resultara una cachetada para esa mitad del país que tiene la certeza de vivir en tiempos de Dictadura. 
Y pongamos que ese era un compromiso hace tiempo adquirido, que el Día de la Juventud se estaba celebrando el aniversario del Sistema de Orquestas Juveniles (fundada el 12 de febrero 1978 de la era pre-revolución), según aclaró en un comunicado Dudamel insistiendo que su misión es "la paz". Cómo ignorar que dos días después, mientras cientos de estudiantes en todo el país iban presos por protestar ante la violencia, la crisis económica y la censura en la que se encuentra sumida Venezuela; estaba de nuevo El Dude dirigiendo la orquesta para Maduro y su combo revolucionario como si viviéramos en tiempos de santa calma. El Maestro Dudamel al servicio de la propaganda oficialista. 
Hay quienes alegan que es necesario que Dudamel y Abreu sean sumisos al gobierno porque de ello depende el bienestar del Sistema de Orquestas. Creo que a estas alturas esto hace tiempo dejó de ser cierto. Maduro no se va a pelear con el mayor órgano de propaganda del Gobierno. 
D'León y Dudamel coinciden en decir que con su música buscan una misión de paz y concertación nacional, pero mientras D'León suspende sus conciertos este fin de semana ante las muertes de tres venezolanos y ante los disturbios de país, Dudamel ofrenda su genio a un hombre que públicamente aseguró ya no temer a que lo llamen Dictador. 
¿Y después se sorprende de que media Venezuela le tenga tirria?
 ¡No me vengas!

4 comentarios:

Solange Noguera dijo...

Esclarecedor tu artículo...gracias.

Solange C. Noguera dijo...

Adriana, como ya indiqué previamente, me pareció muy esclarecedor tu artículo desde la perspectiva de que no vivimos en este momento en un pais normal. Ahora, acabo de ver un enlace donde se solicitan firmas para que Dudamel sea relevado de su cargo en la Filarmónica de Los Angeles. Te dejo el link y lo suscribe alguien que está en Miami. ¿Realmente se justifica un acto de este tipo? ¿No se está cayendo en los mismos actos fascistoides del gobierno?
http://www.change.org/es/peticiones/sign-the-petition-to-dismiss-gustavo-dudamel-from-the-la-phil?share_id=gHqaViHMOF&utm_campaign=share_button_mobile&utm_medium=facebook&utm_source=share_petition

maria ines calderon dijo...

Oscar De Leon también ha tocadas en la plaza Altamira, siendo Leopoldo Lopez alcalde.

Adriana Villanueva dijo...

Estoy de acuerdo contigo Solange, me parece tremenda tontería semejante carta contra Dudamel y la rechazo, acciones como esas son las que ensucian la dignidad de la oposición.
En cuanto a Oscar D'León en la Plaza Altamira, María Inés, recuerdo que El Diablo fue muy solidario con la oposición cuando el paro, tanto que le cayó su palo de agua chavista, a pesar de que entonces no había la intensidad de las redes sociales. Pero en VTV se le descargaron con fuerza. Luego participó en distintos eventos patrocinados por el Gobierno, y ahí El Diablo pasó a ser objeto de la ira de los talibanes de la oposición por las redes, aunque no recuerdo que en la antigua Globovisión se atacara algún artista por su tendencia política como lo siguen haciendo desde el canal del Estado.
Lo que molesta de Dudamel es que todavía aspire a jactarse de neutralidad política. No se puede prestar a ser en momentos políticos claves el principal monigote de propaganda revolucionaria, y después hacerse el loco.