domingo, 18 de noviembre de 2007

Serrat y Sabina en Caracas



El canto a la libertad sí se dejó oír en Tenerife

DOS PÁJAROS DE UN TIRO

A parte de un “¡Viva Chávez!” en las gradas seguido por una tímida pita, y de un “Si va a caer” que se dejó escuchar a la hora de los aplausos; la polarización política no logró colarse en el Poliedro la noche del concierto de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Vaya que trató: una franela roja voló un par de veces al escenario a los pies de Sabina. El músico ubetense ni siquiera se secó el sudor con ella, hizo del rojo un manojo y la volvió a lanzar al público. Y eso que si alguien se llama rojo es Sabina, con el orgullo de ser rojo República. Si no, no sería Sabina.
De Serrat ya sabemos que no viene a Venezuela a meterse en política sino a cantar, así lo advirtió la última vez que se presentó en el Poliedro, cuando ante los primeros acordes de Para la Libertad, La Rinconada se vino abajo en consignas. Serrat paró la canción, recordándole al público que esa noche era para la música, pidió olvidar, aunque fuera por unas horas, las diferencias políticas. Era de esperar que en el 2007 el canto a la libertad se quedaría en España.
Las mayores expectativas estaban en qué haría Sabina, ¿cantaría con Chávez en Aló Presidente “La del pirata cojo”? ¿o saldría con una irreverencia antiautoritarismo a lo Charly García? Pero en una semana de fuertes enfrentamientos estudiantiles, ni Sabina ni Serrat quisieron dividir aún más lo dividido, y prefirieron mantener distancia con la crispación nacional cuando vinieron a presentar en Venezuela su concierto: “Dos pájaros de un tiro”.
En “Sabina a carne viva”, un sabroso libro de conversaciones sobre lo humano y lo no tan divino con el periodista Javier Menéndez Flores, cuenta Sabina que en un viaje a Cuba hace algunos años, una mañana recibió la inesperada visita de una de las hijas de Hugo Chávez con unos libros de regalo, entre ellos, la hoy “obsoleta” Constitución. La joven aprovechó para extenderle al músico una invitación de parte de su padre para que fuera Embajador Cultural de la República Bolivariana de Venezuela en España. Sabina, que había tenido una de esas noches de juerga como las que narra en sus canciones, no aceptó, no por la resaca, sino por no conocer bien lo que estaba pasando en Venezuela. Dijo que si le hacía caso a la prensa española, desde El País hasta La Razón, el gobierno de Chávez era un desastre, pero leyendo entre líneas, encontraba importantes avances sociales.
Habría sido maravilloso que Sabina retribuyera el regalo a la República Bolivariana de Venezuela logrando que apareciera en nuestras desoladas librerías “Sabina en carne viva”, donde no sólo habla de amores, de canciones, de farras, de penas, de su familia, de amigos y de antipatías, sino también desprecia los maniqueísmos, los guerracivilismos, “el nosotros” y “los otros”, “el estos son los míos”…
Ojo, y no estaba hablando de Venezuela.
Me pregunto si la mañana del concierto en Caracas habrá recibido Sabina el periódico en la suite de su hotel, si vio en primera plana la impactante imagen de cuatro estudiantes divididos por una puerta y una pistola. Quisiera creer que a estos muchachos enfrentados en una Venezuela a punta de estallar por el odio, le dedicó horas después su hermosísima Noche de bodas, sobre todo aquella frase que es el mejor parabién que un artista le puede desear a un país fracturado en dos bandos irreconciliables: “Que el diccionario detenga las balas…”.
Así sea Sabina, así sea.

2 comentarios:

Mitchele Vidal dijo...

Definitivamente sería un regalo maravilloso que en nuestras librerías se encontrara ese "Sabina en carne viva" que escriben a 4 manos y mil tragos Sabina y Menéndez Flowers -como el ubetense llama al periodista de marras- es un libro delicioso. Mucha noche, mucha calle derramadas entre sus páginas.
La verdad estrañé algún comentario de los dos pajaros sobre nuestra situación, especialmente porque pocos días antes Alejandro Sanz había probado las hieles del regimen, pero en fin, mas sabe el diablo por viejo que por diablo... Después del rey, también habló Bosé y por lo que se ve, a la crema y nata de la canción española la escucharemos sólo en CD o en Internet, por ahora...

Adriana Villanueva dijo...

Ya Sabina en Carne viva se encuentra en las librerías de Caracas.