viernes, 13 de junio de 2014

Fría como el viento


Por Facebook estoy siguiendo el juego #25songs25days, pero no consideraba que este ejercicio de memoria emocional mereciera una intensidad, hasta hoy, Día 13: una canción que te acuerde a un amigo que ya no lo es: "Fría como el viento" de Luis Miguel
Santiago no es que dejara de ser mi amigo, pero aunque vivimos en la misma ciudad tengo más de 20 años que no lo veo, no está en facebook, y la última vez que lo vi -yo en estado de mi hija Isabel- me sacó el cuerpo, quizás temiendo que en lugar de discutir sobre la última obra de Sam Shepard, le fuera a pedir que sintiera las pataditas de la bebé.
No me lo tomo personal, él es así, huraño de naturaleza, intenso en su manera de evitador de intensidades, yo lo recuerdo con cariño.
Santiago era el más joven de los maestros del Taller del Actor, egresado de la Escuela de Arte donde hoy es profesor.  Enrique Porte, que fue su profesor en la Escuela, decía que Santiago le daba al Taller profundidad intelectual. Entonces Santiago no llegaba a los 30 años, parecía menor. Casi un monaguillo. Delgado, mediana estatura, siempre iba uniformado de bluejean, camisa de la misma tela cerrada hasta el último botón. No era ni guapo ni feo. Tampoco era simpático, tenía un humor ácido, negro, no apto para todo público. Pero cómo levantaba. Lo que demuestra que no solo los hombres guapos y encantadores tienen éxito con las chicas.
Un final de la tarde en el Taller en el que los panas estábamos reunidos en la oficina, sonó el teléfono, yo atendí. Una voz femenina impostada para no ser reconocida preguntó por Santiago:
"Es para ti, dice que de parte de una amiga", le pasé el teléfono.
Apenas Santiago atendió, le cambio el color de la cara a un leve tono rosado que no llegó a rojo, luego el gesto se tornó en marcado desdén.
"¿Quién es, quién es?"- preguntamos todos al verle la cara de desprecio.
Despegó el oído del teléfono para que oyéramos la inconfundible voz de Luis Miguel cantando: "Fría como el viento peligrosa como el mar dulce como un beso no te dejas amar".
No tardó en colgar.
"Pero ¿quién era?" preguntamos a carcajadas ante el desacierto de la pobre chica enamorada en dedicarle, precisamente a Santiago, tan Samuel Beckett, una canción de Luis Miguel.
"Solo sé que alguien con pésimo gusto musical, ¿qué habré hecho yo para merecerme semejante dedicatoria?", preguntaba realmente consternado.
No me las voy a dar de exquisita, a mi entonces también me gustaba Luis Miguel, y ese tema en particular me encantaba, pero ni loca lo habría confesado en el crowd del Taller del Actor. Casi 25 años después de aquella tarde, hoy de Luis Miguel rescato los boleros producidos por Armando Manzaneros, pero las baladas Pop, definitivamente, no envejecieron bien.
Menos mal que Santiago no está en Facebook y dudo que se le ocurra visitar Evitando Intensidades, no me quiero imaginar si se enterara que Fría como el viento es un tema que inmediatamente me acuerde a él.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No entiendo alguien me explica u.u