lunes, 23 de noviembre de 2009

La breve pero no tan maravillosa vida de Oscar Wao


Aunque en el post anterior aseguro que evito sucumbir a las modas literarias, a menudo sucumbo como es el caso del premio Pulitzer 2008: "The brief wondrous life of Oscar Wao" del escritor de origen dominicano Junot Díaz, traducida al español como "La maravillosa vida breve de Óscar Wao"(Mondadori), la novela a comentar entre los comelibros caraqueños estos últimos meses.
La mayoría de mis amigos lectores se enamoraron de la historia de este gordito adolescente devoto de la literatura fantástica que no pega una en cuestiones de amor por una supuesta maldición a la familia, lo que en República Dominicana llaman Fukú. Leyendo la prosa de Díaz cargada de spanglish, alusiones Pop y amores no correspondidos, es fácil comprender porqué gusta tanto esta historia de tres generaciones de empavados, es un libro muy sabroso de leer. Sólo un pana comentaba que sí, será sabroso de leer, pero tanto como darle el premio Pulitzer a la mejor novela publicada en el 2007 es un reflejo de lo incultos que son los jurados de premios literarios en los Estados Unidos, la parte en la República Dominicana de los años 50, el cómo las niñas lindas y sus familias estaban marcadas por el Trujillato, la leímos en "La fiesta del Chivo" de Mario Vargas Llosa.
Me divertí leyendo Oscar Wao pero no me pareció una gran novela, y no precisamente por encontrarla similar a la novela de Vargas Llosa a la que alude en varias oportunidades, creo que las historias de las Dictaduras jamás serán reiterativas en los horrores a contar. Lo que no me terminó de convencer de las desventuras del gordo Oscar, es que no se cumple la expectativa del "wondrous" o "maravilloso" destino que el narrador (o los narradores) prometen para el supernerd desde el mismo título.
Más que a La Fiesta del Chivo, la novela de Junot Díaz me acordó a una novela de John Irving que leí hace años: "Oración por Owen"(1989), donde capítulo tras capítulo el narrador nos está preparando para un apoteósico destino del enano protagonista, para un final sturm und drag, y con el libro entre las manos, leyendo las últimas líneas, uno queda preguntándose: "¿Y esto era todo?".
Quizás así es la vida, y siempre nos preguntaremos ante las últimas líneas de cualquier destino: "¿Y esto era todo?".
Una última recomendación, quienes lean inglés busquen las desventuras de Oscar Wao en su versión original, gran parte del encanto de esta novela se basa en el lenguaje spanglish que imagino que por muy buena que sea la traducción en español, no se logrará apreciar igual.

4 comentarios:

Luis Alejandro Ordóñez dijo...

Estoy de acuerdo contigo, con el tiempo me ha dejado de gustar la novela. Cuando la leí me gustó mucho el uso del español, no creo que sea Spanglish como la promocionan, más bien es un uso afectivo, lo que se dice en español siempre es afectivo, tiene que ver con las rabias y los amores, eso es un gran logro del narrador.
Pero como la vida de Oscar no es tan maravillosa y sí muy breve, pareciera que Díaz acude al expediente de la dictadura de Trujillo para alargar la historia. Igual que con el largo capítulo dedicado a la hermana de Oscar, que luce gratuito.
Muchos saludos

Adriana Villanueva dijo...

Gracias, Luis, muy buena tu observación en cuanto a lo del uso afectivo del español. Sin duda es en el lenguaje donde está el encanto de esta novela.

ROBERTO ECHETO dijo...

Espero ser el pana al que aludes. Y si no lo soy, pues quiero decirte que suscribo lo que ese pana dice.

Un beso, Adriana y feliz navidad.

Adriana Villanueva dijo...

Todavía no manejo mucho la propiedad intelectual y la discrecionalidad de los comentarios de fotos escritos en facebook, el pana al que se hace referencia en esta reseña sin duda eres tú Roberto, donde sí se te citó correctamente fue en el programa Caracas no se acaba nunca que hice en diciembre con Carla Duarte en la Radio del Ateneo, te debieron haber pitado los oídos.