domingo, 14 de noviembre de 2010

Pablus Interruptus


Justo cuando estaba a punto de darle sepultura al viejo IPod, es decir, echarlo por el bajante de la basura, quise darle una última mirada a su mensaje de adiós y me sorprendió que en la pantalla digital en lugar de anunciar Somewhere (There´s a place for us) cantada por Phil Collins, estaba Para Vivir de Pablo Milanes.
"Qué raro" pensé, "¿será que el mismo que lo bautizó "Bájale el Volumen al Bendito Aparato", lo rescató de su modo pausa eterna?".
Pero si mi marido hubiese sido el responsable en revivir a Bendito Aparato no lo habría dejado en una canción de Pablo Milanes, esa era una de las principales razones por la que él y el viejo IPod jamás se llevaron bien, más que una cuestión de celos, mi esposo nunca ha soportado a la Nueva Trova Cubana ni siquiera cuando todavía era Nueva y tantos opositores a la revolución bolivariana coreábamos entusiastas las revoluciones ajenas.
Aunque llegué a dudar si mi maquiavélico esposo hiciera esta jugarreta no para revivir a Bendito Aparato ni para ahorrarnos el dinero de un IPod nuevo (tampoco para insinuar que a nuestro matrimonio le hacía falta "carne y deseo también" -no sería capaz de citar ni una canción ni de Pablo ni de Silvio, ni siquiera sería capaz de diferenciarlos-) sino porque dejándolo estancado en una canción titulada "Para vivir", pudo ser su sutil manera de avisarme que cualquier otro Aparato por venir al que se le ocurra hacer sonar la Nueva Trova Cubana, terminaría fundido.
Estaba por llamarlo indignada: "¡Tras 20 años de casados no me vengas con amenazas, pajarito!" de no  haber sido porque me di cuenta que el padre de mis hijos no tuvo que ver con este misterioso cambio de canción cuando, por no dejar, como quien se asoma al ataúd para cerciorarse por última vez que el difunto no respira, le dí tímidamente al botón de play del Bendito Aparato y en lugar de un silencio sepulcral se oyó la voz de Pablo cantando: "Muchas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien...".
¡Un IPod zombie! ¿O será que revivió por la Gracia de Dios como Lázaro? Lo importante es que estaba de vuelta, llamé a gritos a los muchachos para que presenciaran el milagro, pero heredaron el poco entusiasmo para la Nueva Trova de su padre y en lugar de emocionarse con eso de que La Vida no vale nada, inmediatamente quisieron cambiar la no tan Nueva Trova por un buen rock.
No se los permití, Bendito Aparato estaba convaleciente, no soportaría un cambio, si lo forzaban a una dosis de Imperio podía volver a su modo Pausa Eterna sin posibilidad de regreso. Estábamos ante un milagro y teníamos que aceptarlo con sus condiciones, y si eso significaría oír los próximos días la Nueva Trova Cubana sin pausa, en esta familia seríamos unos ejemplares pioneritos cantando Yo volveré a pisar las calles nuevamente.
Pero tras dos días de Pablus continus -días en los que aprovechando que es fin de semana, mi esposo y mis hijos abandonaron la casa- a pesar de que todavía siento debilidad por las canciones de amor de la trova cubana, no aguanté más y traté de cambiarle la sintonía al paciente como quien desconecta a un enfermo del respirador para ver si logra respirar solo, pero si bien play funciona, es el único botón que parece hacerlo, ni menu ni forward me hicieron caso, y desde hace 12 horas, no funcionan ni pausa ni stop.
 Confieso que en un momento de locura traté de aplicarle la eutanasia a Bendito Aparato antes de que fuera necesario un machete para asesinarlo, temí volverme loca, pero aunque traté de descargarle la batería para que se desprogramara, su potencial de carga tras resucitar parece infinito. Ya no hay breve espacio en casa en el que Bendito Aparato no esté sonando las canciones de Pablo una y otra vez.
Creí haber conseguido un poco de paz desconectándolo a las cornetas Altec, y por unos minutos lo logré, pero cuando por fin me quedo dormida, no había llegado siquiera al sueño REM cuando de repente sonó a todo volumen: "Si me faltarás no voy a morirme, si he de morir, quiero que sea contigo".
Cómo diablos llegó Bendito Aparato a los brazos de las cómplices Altec, que me lleve el diablo si lo sé.
Entonces fue cuando supe que se trataba de un caso de o Bendito Aparato o yo, así que señores de la Casa Socialista de la Cultura de Chapellín, perdónenme la hora pero aquí les traigo esta donación asegurándoles que jamás tendrán un IPod tan comprometido con Revolución alguna... que qué, que ni de vaina...
¡Nooooooooooo!

5 comentarios:

Alberto dijo...

Adriana, no deseches tus gadgets electrónicos Cells, iPODs, PCs, CRTs, etc., dónalos... alguien lo podrá reparar y evitas la peor contaminación del Siglo XXI.
Alberto

Adriana Villanueva dijo...

Alberto: y a quién le dona uno un IPod viejo que no funciona, me parece excelente reciclar los aparatos que ya no usamos, pero no sé cómo hacerlo, a quien dárselo, quién quiere un aparato muerto. Se oyen sugerencias.

Marìa Teresa Fuenmayor Tovar dijo...

Adriana, qué gracioso artículo. Me lo disfruté de principio a fín. "Caí" en tu blog por casualidad (¿O causalidad?) pero seguiré entrndo y ahora al propósito.

Adriana Villanueva dijo...

Gracias María Teresa, ya sabes donde se evitan intensidades, aprovecho para informar que Bendito Aparato se está recuperando, hoy regresó a Queen.

Marielba dijo...

Piki, muy divertido!! Ma reí mucho con este artículo!! Me uno a tu tropa: tampoco me gusta esa música!!Cariños!!