lunes, 16 de junio de 2008

Eugenio Montejo sent you a message




Digan lo que digan de Facebook, esta torre de Babel me ha dado grandes alegrías: desde reencontrarme cibernéticamente con la profesora de literatura cuyas clases tanto disfruté en bachillerato, como con el compañerito guapetón que no me daba ni los buenos días en el recreo. Gracias a Facebook veo como van creciendo los hijos de los amigos que emigraron de Venezuela, cómo jóvenes de mi familia hacen carrera en el extranjero, conozco al novio de mi prima en Canadá, sé en qué lugar del mundo está cantando mi pana Elvia.
Facebook además de permitirme estar en contacto con quienes viven lejos, también logra que esté al día de lo que pasa en Caracas: quien bautiza un libro, estrena una obra de teatro, tiene un vernissage o un concierto. Yo, que casi no salgo de mi casa, sé que los jueves en La Factoría del Enano en Colinas de Bello Monte son Noche de Comediantes, que Titina Penzini suele ser DJ en la Suite del Tolón, y de los descuentos en la Quincalla ZOCO. Gracias a Facebook también me entero de noviazgos, cada vez que la vida sentimental de alguno de mis amigos se vuelve “complicada”, y de la primera sonrisa de un bebé.
Pero pocas satisfacciones comparables con recibir ocasionalmente un e-mail avisándome que “Eugenio Montejo sent you a message”. Ni siquiera la inesperada muerte del poeta ha podido evitar tal placer porque al mismo tiempo que leía en El Nacional sobre su sencillo entierro en Valencia, me llegó un mensaje de Montejo:

“Creo en la vida bajo la forma terrestre,
tangible, vagamente redonda,
menos esférica en sus polos
por todas partes llena de horizontes

Creo en las nubes, en sus páginas
nitidamente escritas,
y en los árboles, sobre todo en el otoño
(A veces creo que soy un árbol)

Creo en la vida como terredad,
como gracia o desgracia.
- Mi mayor deseo fue nacer,
y cada vez aumenta

Creo en la duda agónica de Dios,
es decir, creo que no creo,
aunque de noche, solo,
interrogo a las piedras,
pero no soy ateo de nada
salvo la muerte”

Montejo se fue pero su obra quedó y rebota como un eco, y no es que Facebook tenga un alcance que traspasa dimensiones desconocidas, ni que el poeta nacido en 1938 fuera parte de esta red social de 70 millones de usuarios, ni siquiera puedo jactarme de que era amigo mío (apenas nos conocimos en alguna presentación de un libro), pero gracias al grupo “Eugenio Montejo” creado hace unas semanas por el escritor Israel Centeno –quien se resiste a que Facebook sea sólo espacio para frivolidades- más de 300 personas compartimos poemas, enlaces, y desde el jueves 5 de junio, también compartimos el duelo de quedarnos huérfanos de uno de nuestros más grandes poetas.
Leyendo los mensajes de “Eugenio Montejo” en Facebook me doy cuenta de cuánto me falta por explorar en el territorio de su obra . No me conformo con una encandilante pantalla blanca, quiero rodearme de sus libros, pero voy a las librerías caraqueñas y es poco lo que encuentro: cada día están más desiertas, su escuálida oferta hace sentir la falta de divisas para importar literatura extranjera, y lo que llega es tan costoso que pocos pueden pagarlo; sin contar las complicaciones que están teniendo las editoriales que publican en Venezuela.
Hoy los amantes de la palabra lloramos a Montejo pero también lloramos a antiguas iniciativas estatales que damos por perdidas como la Biblioteca Ayacucho que ponía a la disposición de Latinoamérica lo mejor de su narrativa, ensayo y poesía, y cuando las Librerías del Sur eran Monte Ávila o Kuai Mare y su prioridad era la literatura venezolana y no aferrar en el poder a un pensamiento uniformado.
Triste año este 2008 en el que nos quedamos sin dos inmensos de nuestras letras: Adriano González León y Eugenio Montejo, y en el que ni siquiera tenemos el consuelo de conseguir en las librerías sus obras completas.

3 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

A-1 Adriana. Sin duda excelente. Pero dime ¿Cómo hago para entrar en ese club que tú hablas en tu artículo?

Adriana Villanueva dijo...

Alí, por lo visto no hay que estar en Facebook para ser parte de este grupo de admiradores de Eugenio Montejo. Sólo necesitas que alguien te invite, más tarde lo hago.

Gaby Morales dijo...

Maravilloso Adriana y mas cuando hablas probablemente de la gente del colegio, tales como Elvia y ese amiguito del recreo.
Por lo menos ahora podemos ver crecer a los hijos de nuestros amigos aunque sea en el exterior.