viernes, 18 de septiembre de 2009

La vida de Julia en Francia


Cuando ví  publicadas las memorias póstumas de Julia Child: "My life in France" (2006), pensé qué de interesante puede tener la vida de una señorona gringa (medía más de 1.80) por muy pionera de las clases de cocina televisadas que fuera. Porque mucho antes que Kristina Wetter, que Ángel Lozano, inclusive que Cocine con las Morochas, estaba Julia Child tratando de hacerle fácil la cuisine bourgeoise a las amas de casa "que no tenían quien les cocinara". 
El programa de Julia Child o bien no se pasó en Venezuela, o lo transmitían antes de que yo sintiera la necesidad de preparar un Beef Bourguignon; el hecho es que la vida de este fenómeno mediático para mí carecía de interés, hasta que en una revista, ya no recuerdo ni cuál, leí que entre las 10 mejores memorias recientemente publicadas estaba "My life in France".
Así que la compré por Amazon, y me atrapó, porque Mi vida en Francia no es la historia de una vida, sino la historia de una vida a partir del momento que descubre la cocina francesa. Ayudada por su sobrino, el periodista Alex Prud'homme, a los 91 años la tía Julia evoca su primera comida en suelo francés: un sole meunière, era el año 1948, recién desembarcada en la costa normanda, camino a establecerse en París con su marido, Paul Child, burócrata de profesión, fotógrafo y sibarita de vocación, se detienen a almorzar en Rouen, y gracias a la Guía Michelin, lo hacen en el restaurante La Corounne, en medio de un barrio medieval que databa del año 1345. 
Como abrebocas media docena de ostras portuguesas servidas con pain de seigle y beurre. A pesar de que Rouen es famoso por sus platos de canard (pato), Julia escoge el Sole Meunière como plato principal, acompañado por una botella de Poully-Fumé, y después del "Bon Apetit" del mesonero, con el primer bocado se le abre un universo de sabores: "Honey, we are not in Pasadena anymore".
Poco se cuenta en My life in France antes de ese epifánico Sole Meunière, mas allá que Julia McWilliams, nacida en 1912, era la mayor de tres hijos de una acomodada familia en Pasadena, California, que su mamá no tenía idea de cocinar porque siempre tuvo quien le cocinara, que su papá era ultraconservador, que Julia, liberal hasta la médula, se casó a los 34 años con Paul Child, a quien conoció cuando ambos trabajaban en Ceilán (Sri Lanka) durante la II Guerra Mundial, y que pronto se dio cuenta que con el modesto sueldo de burócrata que tenía su marido, mejor aprendía a cocinar o se morían de hambre, y tomó unos cursos sencillos en Washington, DC, donde la pareja fijó residencia. Su ambicioso primer plato como esposa enamorada fue unos sesos al vino, también su primer fracaso.
Cuando la pareja se estableció en 1948 en el barrio latino en París, ya Julia tenía nociones básicas de cocina, eso sí, muy a la americana a punta de papas y gravy. Su verdadera pasión por la cocina nace al descubrir las posibilidades de los ingredientes que ofrecían los mercados franceses, en especial la mantequilla: en París, a pesar de la escasez de la posguerra, se conseguían decenas de diferentes tipos de mantequilla con los que se podía trabajar como un alquimista. 
Julia canalizó su pasión por la cocina francesa recibiendo clases en la Escuela Cordon Bleu, donde debido a la antipatía que sentía por ella su directora, no le fue fácil conseguir diploma:
"Nunca serás una gran cocinera, no te preocupes, les americains no se darán cuenta".
Julia Child no habría sido "The Julia Child" de no ser por su amistad con Simone Beck y Louisette Bertholle, quienes tenían años elaborando un libro de cocina francesa para el público norteamericano, proyecto que no terminaba de cuajar. Julia, con su meticulosidad para el detalle, probando una y otra vez las recetas hasta conseguir que los resultados fueran equivalentes a lo leído, transformando la imprecisión de las medidas de sus coautoras por una exactitud digna de un ingeniero, buscando semejanzas en los ingredientes que se consiguen en los Estados Unidos para dar con el sabor francés; logró tras muchos años de intentos fallidos, que el libro "Mastering the Art of French Cooking"(1961) fuera una realidad.
Este libraco de cocina que supera las 700 páginas e incontables reediciones, además de un segundo volumen de recetas de cocina francesa publicado en 1970, ya sin la colaboración de Bertholle, sin olvidar su popular programa de televisión: "The french chef", transmitido entre 1963-1973; constituyeron la educación gastronómica de millones de norteamericanos. Una de ellas fue Julie Powell, otra recién casada pero de la primera década del 2000, quien para abatir la monótona vida de oficinista decide embarcarse en una aventura bloguera: preparar las más de 600 recetas publicadas en el libro de Julia Child, dándose como plazo un año, y escribir un blog sobre su experiencia.
Uniendo la vida y el amor por la buena comida de ambas Julias, Norah Ephron dirige y escribe: "Julie & Julia",  historias paralelas protagonizada por Amy Adams en el papel de la oficinista residente de la planta alta de una pizzería en Queens, y Meryl Streep como la legendaria Julia Child.  
Quién sabe cuando llegará la película a la cartelera venezolana, y si el libro de las memorias de Julia Child algún día llegará a nuestras escuálidas librerías. Mientras tanto nos queda el libro rojo de Armando Scanonne, y una idea que dejo al aire: ¿Quién se anima a preparar una a una las recetas del maestro de la cocina venezolana y narrar su experiencia en un blog?

4 comentarios:

Ancapi dijo...

Piki:

Ya que andas en esa nota, búscate "The Art of Eating", de M. F. K. Fisher, otra californiana con una experiencia similar, pero que no cocinó en TV. Tiene una prosa impresionante, y un humor impredecible.

Saludos salidos.

Adriana Villanueva dijo...

Gracias por el dato Andrés, lo voy a buscar por Amazon.

Cafeteka Digital dijo...

Qué interesante tu investigación, no me pude despegar hasta que se me acabó :-(
Julia Child, hija intelectual de los años 50s, década sistematizadora de todo para llevarlo a la producción en masa, contribuyó, junto a muchas otras cocineras "mediáticas" en todo el mundo, a estandarizar para el público en general, medidas y procedimentos "secretos" en la cocina.
Creo que ese es su verdadero mérito, recetas fool-proof.
Exitos Adriana.

Anónimo dijo...

me encanta!! me lo estoy devorando ahora! saludos!
marian!
www.churuymarian.com.ar