sábado, 11 de octubre de 2008

Lola, no te hagas la loca



Tengo por lo menos 25 años que no veo a Lola, como ella vive en el sur y yo en el norte de Caracas, jamás coincidimos. Gracias a Facebook hace unos meses me reencontré con mi antigua compañera de escuela y nos pusimos al día. Me contó que se casó cuando estudiaba en la universidad con el mismo novio de cuando estudiaba en bachillerato, que tienen tres hijos, y que su hijo mayor ya es abogado. Mi hija mayor apenas se gradúa el año que viene de bachiller.
Se puede decir que Lola, en esto de los ciclos de la vida, siempre estuvo a la vanguardia. Y eso que era la chica nueva, entró en el Santiago León de Caracas en cuarto año, desertó el colegio San Luis porque no había Humanidades y no le fue difícil encontrar amigas en su nuevo colegio, entre ellas, yo. Y a pesar de que entonces vivíamos en zonas tan alejadas como vivimos hoy, a principios de los años 80 cruzar la ciudad no era un dolor de cabeza, y me encantaba ir a su casa a estudiar, quizás influía que Lola tenía un hermano guapo con amigos tan guapos como él.
Pero no fue el hermano guapo ni sus amigos guapos quienes me conquistaron, no es de ellos el principal recuerdo que hoy conservo de la casa en Caurimare que frecuenté en mi adolescencia, y aunque no olvido la afabilidad de su mamá, ni los carros vintage del papá, ni la colección de Barbies de la hermanita; mi principal recuerdo de aquellas tardes supuestamente dedicadas a estudiar filosofía de 5to año, es que ahí nació mi efímera pero intensa pasión por José Luis Rodríguez, “El Puma”.
Semejante veneración por El Puma de habérmelo pronosticado una pitonisa, habría sido difícil de creer. Antes de que José Luis Rodríguez pegara la canción “Pavo Real” en 1979, era mejor conocido como galán de telenovelas gracias a “La hija de Juana Crespo” (1977), donde hizo el papel de malandro encantador -que suele ser el tipo de personajes que enamoran a las muchachas- pero yo prefería mil veces al policía interpretado por Jean Carlos Simancas, antagonista en su amor por Mayra Alejandra.
José Luis Rodríguez en los años 70 y 80 también era constante protagonista de las revistas de farándula debido a su tormentoso matrimonio con Lila Morillo, entonces la más popular y querida de las cantantes venezolanas, cada vez que Lila salía en Sábado Sensacional con Amador Bendayán, el programa sabatino arrasaba en sintonía y se agotaban los kleenex en Venezuela. En cambio José Luis Rodríguez como cantante, después de que dejó la orquesta Billo Caracas Boy en el año 1966, no vió mucha luz, hasta que la canción “Pavo Real” se convirtió en uno de esos emblemas musicales que marcan época como lo fueron posteriormente El Meneíto o Aserejé, temas que después de tanto bailarlos, terminamos aborreciéndolos.
No niego que canté y bailé hasta el cansancio “Numerao, numerao, viva la numeración…”, pero de ahí a comprar un disco del Puma, ¡qué va! A ningún adolescente le podía gustar un cantante con semejante melena que era casi de la edad de nuestros papás. Por lo menos eso creí hasta aquella tarde en la que después de merendar galletas con Diablito en la cocina, nos fuimos a la terraza de casa de Lola a hacer un trabajo de Filosofía Medieval. Mi amiga prendió el tocadiscos, y no puso “Turn of a friendly card” de Alan Parson Project como le pedí (quizás no lo tendría), sino “Atrévete” de José Luis Rodríguez.
Al principio creí que sería un LP de su mamá, pero al darme cuenta de que mientras yo estaba fajada investigando sobre los Apologéticos de San Agustín en la Enciclopedia Salvat, Lola cantaba ensimismada con los ojos cerrados : “Voy a perder la cabeza por tu amor”, supe que su pasión iba en serio… y yo no era quién para juzgarla: sentía una debilidad sabadosensacionalera similar por el cantante mexicano Emamanuel. La afición de Lola por el Puma era compartida por las demás mujeres de su familia, apenas ponía el disco, aparecían corriendo su mamá y sus dos hermanas a cantar a coro: “Yo no soy la roca que golpea la ola soy de carne y hueso…”.
Qué le voy a hacer, fui tantas veces a casa de Lola, que el copetote del Puma lo comencé a encontrar sensual y su brillante smoking, elegante; por eso en cuestión de semanas, cuando todavía no habíamos llegado en Filosofía al Racionalismo de Descartes, un mediodía me escapé a Maracaibo Import en Los Palos Grandes con 28 bolívares en el bolsillo del uniforme, y en lugar de comprar “Tú y yo”, la última producción de mi adorado Emmanuel, me llevé “Atrévete” de José Luis Rodríguez. Y lo oí tanto, tanto, que me aprendí de alma sus canciones, menos la de “… crucemos el Jordán…” que siempre me pareció pavosísima. De no haberme graduado de bachillerato pocos meses después, o de haber entrado con Lola en la Facultad de Derecho de la Universidad Santa María, estoy segura de que habríamos terminado yendo juntas a tirarle pantaletas a El Puma en uno de los numerosos conciertos que dio en los años 80 en el Teatro Teresa Carreño.
Todo esto lo recuerdo porque leí en la prensa que José Luis Rodríguez se presentaría a finales de octubre en la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño para celebrar 47 años de trayectoria artística, pensé que en primera fila estarían Lola, su mamá y sus hermanas; no vi nada malo en preguntarle por Facebook: “¿vas al concierto del Puma?”. La sentí sonrojarse al otro lado de la ciudad y de la computadora: “¿El Puma? ¿Yooo? ¿Qué te pasa? Lo mío es Juanes”.
Por eso, con la autoridad que me otorga una excelente memoria, exijo: ¡Lola, no te hagas la loca!



10 comentarios:

El Tecladista dijo...

Hola Adria como estas? te cuento yo fui Miami beach yo pase la casa Jose Luis Roques, y toda la casa de los artitistas, en Abril voy miami por la casa de los Artista. Abriana yo tambien soy musico toco Piano, guitarra, y canto y cpmonia canciones, bueno hablamos otro yo tengo mi blog se llama El tecladista, cuando quieres escribir cuando quieras.

Adriana Villanueva dijo...

Gracias por visitar Evitando Intensidades, Luis, me encanta el nombre de tu blog: El tecladista.

Mitchele Vidal dijo...

Ay qué recuerdos Adriana! Aunque lo que más me sorprendió fue que mi hija de apenas doce años me dijo que quería ir a verlo a TTC!! Yo me quedé loca y le pregunté ¿Y tú que has oido del Puma? Sabiendo además, que tiene fobia por todos los cantantes de los ´80 que todavía se oyen por aquí. Me dijo: "es que él dobla las voces de muchas películas de Disney y me da curiosidad conocerlo"
Imagínate! será la 3a generación de fans!

El Tecladista dijo...

Soy mas famoso de blog.

Adriana Villanueva dijo...

Mitch, a mi con respecto a El Puma hoy me pasa como a Lola: "¿El puma? ¿Yooo?" En cambio, veo los videos de Emmanuel en You tube y suspiro como una quinceañera. Por ahí tengo una crónica dedicada a Emmanuel, pero esa la tengo guardada bajo la manga.

Gaby Morales dijo...

Hola Adriana, aqui desde Zaragoza, yo fui y sigo siendo una amante de Enmanuel, fui a una presentacion de el en el TTC y no pude gritar ya que iba con el novio del momento,pero me desquite años despues cuando se presento en el Hotel ex-Hilton y grite hasta quedar sin voz. En relacion aJLRodriguez,hoy lo recuerdo(el Puma)con sus contorsiones de caderas y me digo: que felices eramos y no lo sabiamos, como me gustaria recuperar mi hermosa Venezuela de esos años.

Carlota dijo...

Hola, Adriana, cómo estás????
Me reí mucho con tu post, sobre todo porque la Niña de la colección de Barbie soy yo... Pero ahora quienes las tienen son mis hijas...
Tienes razón, nos gustaba mucho José Luis, aunque, ciertamente, tiene canciones muy pavosas, su voz y su sonrisa eran espectaculares...
Sin embargo, le dió por hablar bien "del que te conté" y hasta allí lo trajo el rio...
Te voy a visitar para disfrutar de tu espacio...
Mil besos
Carlota Fuenmayor

Adriana Villanueva dijo...

Gaby, fuiste prudente de no gritar ante tu novio por Emmanuel, yo perdí uno gracias a mi afición por el cantante azteca. Sobre eso trata mi crónica guardada. Sorprendentemente, nunca lo llegué a ver en escena.
Carlota, más que tus barbies, recuerdo la mansión en la que vivían. Mi pobre Barbie vivía con su hermanita Skipper y un Ken en traje de baño en una maleta rosada de plástico.

Adriana Villanueva dijo...

PD: hago la salvedad que jugaba con la Barbie cuando era niña, porque si a los 17 años además de gustarme el Puma, jugaba con muñecas, voy a quedar más rayada que Tom Cruise.

MACUMARA dijo...

Estoy intensa , sabes vi el puma y repito tiene todavia una hermosa voz y es venezolano.
Tengo que confesarles que no fue como en otros años que el como hombre era atractivo bello era mi puma , este puma es sabroso riquiquito como dicen mis hijos que me regalaron la entrada(se cree el) mira que en pleno Teresa Carreño , arrecharse por que estaba el hablando de agradecimientos y una super mujer le grito gracias a LILA MORILLO y el tipo se enojo y grito como una loca ,"hasta cuando ,van a estar con eso" es que el pobre se sintio humillado por que el estaba era agradeciendo a la esposa gusana cubana mayamera que estaba en el publico, lo mejor vino despues cuando , le ordeno a la gusana carolina que se sentara en el primer puesto para el cantarle y demostrarnos nosotras las venezolanas cuanto el ama a su gusana y a ella la gusana cuanto lo amamos nosotras a el pero que va, le salio la cosa mal, pues la dueña de la silla se sento y me imagino que le dijo "yo pague 590 BS FUERTES" PARA MI NO PARA TU GUSANA Y luego pidio otro puesto en el medio y aparecio la dueña Y LA POBRE GUSANITA QUE ME DA COSA POR ELLA tuvo que irse a la mitad del teatro, y yo me senti FELIZ, por que con esta accion de mis PAISANAS VENGARON LA OFENSA HECHA A NUESTRA LILA (que no es santo de mi de mi devocion por estar arrastrandose y utilizando a sus hijas para ganarse unos realitos eso tambien es imperdona-ble).
LEYERON lo intensa que estoy , pero como estaba ahi lo que me dedique fue oirlo y tome la decicion de que esta es la ultima vez que ire a oirlo cantar............ahhhhhhhhhhh me gustaria que alguien que lo grabo po favor me lo enviara para recordarme que nunca mas ire por el .......violencia y maltrato a la mujer venezolana no.......