jueves, 5 de febrero de 2009

Vicky Cristina Barcelona


Poco a poco nos ponemos al día en la temporada pre-oscares: Revolutionary Road fue estrenada en algunas salas de Caracas, Benjamin Button la estrenan mañana, y Vicky Cristina Barcelona se consigue en buena resolución digital en su cidicero de confianza ( para quienes le dicen un rotundo NO a la piratería, el DVD legal salió a la venta en los Estados Unidos el 27 de enero de este año).

Benjamin Button todavía no la he visto, las otras dos sí, empecemos con la película de Woody Allen, uno de mis ídolos cinematográficos, por eso lamento decir, sobre todo ante tantos amigos que me la recomendaron enfáticamente, que Vicky Cristina Barcelona no cumplió mis expectativas.

Tampoco fue que no me gustó, es una película agradable, a ratos divertida, pero no se acerca al nivel de otras obras de Allen como Annie Hall, Zelig, Broadway Danny Rose, Manhattan, Bullets over Broadway, Match Point... aunque hay quien dice que una película regular de Allen siempre será mejor que cualquier otra película.

Vicky Cristina Barcelona tampoco es de las peores de Allen, a pesar de que cae en estereotipos con este par de amigas, tan opuestas entre sí, que van a pasar un verano en Barcelona: Vicky (Rebecca Hall) es analítica y previsiva, y Cristina (Scarlett Johansson) no sabe qué quiere de la vida más que exprimirla. Es decir: la apolínea y la dionisíaca. No han pasado ni una semana en la capital del Barça cuando en un restaurante conocen al mayor de los estereotipos, la típica fantasía gringa: Juan Antonio, el spanish latin lover; rol que de haberse filmado esta película en los año 90 habría ido a parar directo a Antonio Banderas, pero que en vísperas de 2010 no podría ser nadie más que Javier Bardem, el nuevo sex simbol de Hollywood (que ya tenía un buen tiempo siendo símbolo sexual en España y América Latina). Y qué otro oficio podría tener que pintor abstracto: apasionado, hijo de poeta, propietario de una casa de ensueño y con una líbido sin fronteras.

Juan Antonio, tras un fin de semana en Oviedo, le mueve el piso al par de gringas , hasta que aparece una tercera mujer en escena: María Helena, la mercurial ex esposa de Juan Antonio, interpretada magistralmente por Penélope Cruz, y es una lástima que no aparezca hasta casi la mitad de la película porque es quien le da sabor, quien la hace divertida, evitando que Vicky Cristina Barcelona tan sólo sea un tedioso triángulo sentimental con Barcelona y Oviedo como espectacular telón de fondo, y con una insuperable banda sonora de artistas tanto clásicos como modernos de la guitarra española.

Sí, se la pasa bien viendo Vicky Cristina Barcelona, pero para quienes sean exigentes con las películas de Woody Allen, asegúrense de amarrar antes las expectativas.

3 comentarios:

Carlos dijo...

Comparto tu opinión. Topicazos todo el rato en un documental sobre Barcelona. Es más... como a una persona interesada en la cultura catalana lo que le gusta de verdad es la guitarra española y se van a Asturias a escucharla. Solo falta la paella, el flamenco y los toros. Grandes iconos de la cultura catalana!

Anónimo dijo...

Horror! no entendiste la pelicula. Avísame y te la explico. Y eso que ese film no es para nada intensiti. El que apareciera Ma Elena al min 40 del film es uno de sus logros magistrales. Te podría hasta decir de por qué tanta voz en off. Caray, caray! Y advertencia, esto no es cuestion de gustos.

la super anónimo.

Adriana Villanueva dijo...

Gracias Carlos, se ve que evitas intensidades.
A mi amiga super anónimo, qué te puedo decir, tanto Vicky como Cristina -mas no Barcelona- me produjeron un enorme bostezo. La escena del acercamiento de Juan Antonio al par de gringas en el restaurante, me dio risa por lo cursi, me recordó a un legendario personaje de la bohemia caraqueña que persigue mujeres al baño en fiestas y bares para seducirlas, de cada diez aproximadamente una le da una cachetada, una acepta, y las otro ocho lo que hacen es carcajeársele: "¡pedazo e gafo!".
Claro, no es Javier Bardem ni por asomo, pero cuántos Juan Antonio -guapísimos y apasionados artistas con avioneta a su inmediata disposición- hay en el mundo proponiendo un fin de semana de sexo y buen vino a un par de extrañas. Es que hasta al mismo Juan Antonio, tratando de ser galante (o más bien de no impacientar a un público que no tolera que le hablen en un idioma distinto al suyo) se nos vuelve insoportable cada vez que peleaba con María Helena y le insistía: "Speak english!". ¡Pedazo e gafo!
En cuanto a la voz en off, como dirían en cualquier cátedra de narrativa: no digas, muestra.