lunes, 19 de octubre de 2009

Y todavía se preguntan


En la pasada entrega de los premios Emmy se sintió el descontento y la preocupación de los actores del fin de la televisión como la conocemos, y el peligro no viene de quienes venden las series en quemaíto, ni siquiera de los millones de usuarios que a nivel mundial bajan programas de televisión gratis y sin comerciales por Internet; gran parte de la decadencia viene de la misma industria que sacrificando calidad, ha encontrado formulas para que con menor inversión lograr pingues ganancias con eso que llaman Reality Shows.
The Bachelor, Bachelorette, Jon & Kate, Kate sin Jon, A Simple Life, Army Wives... programas que llegan a Venezuela como un coletazo de huracán gracias a la televisión por cable, aunque no logra calar en los telespectadores criollos ese fenómeno gringo de explotar la estupidez humana hasta extremos humillantes. Y todo por el afán de lo que Andy Warhol llamó: los quince minutos de fama.
El matrimonio Heene se anotó en esa onda Reality en el programa Intercambio de esposas, familias de temperamentos disímiles se intercambian mamás, quienes durante una semana deben adaptar su estilo de amas de casa a su familia postiza, con excepción de la intimidad conyugal.
Los 15 minutos en el 2006 de fama de la familia pasó rápido y Richard, el padre, un inventor de 48 años que se define como "cazador de tormentas", quería seguir en la onda de los reality shows: pretendía realizar semana a semana ante las cámaras diversas aventuras científicas en la que estarían involucrados su esposa Mayumi, y sus tres niños. Como no encontró quien produjera su show, como truco publicitario, se le ocurrió pedirle a su chamo de 6 años, Falcon, que se escondiera en el cobertizo de la casa, y a los niños mayores que dijeran que su hermanito había salido volando en el globo de helio que papá tenía amarrado en el jardín.
Yo ni me enteré, pero si en Venezuela no nos conectamos con los Reality Shows gringos, con los melodramas noticiosos sí, y al niño supuestamente perdido en el cielo de Colorado se le dio mayor cobertura que al tornado que esa misma tarde arrasaba parte del estado Táchira.
Mi esposo llegó a casa con la noticia de la desaparición de Falcon, pasó dos horas en la cola y de lo único que se hablaba en la radio era del niño volando en el globo, del enorme despliegue para encontrarlo, que si helicópteros militares, que si toda la polícia de Colorado, que si perros entrenados para rastrear al niño en tierra.
Me recordó la famosa historia de la niña que desapareció en un pozo en los años 30 cuyo rescate paralizó, gracias al fenómeno de la Radio, a los Estados Unidos durante más de 48 horas, hasta que finalmente sacaron su cuerpo sin vida del pozo.
Se temía un desenlace igual de fatal en Colorado, sobre todo cuando lograron bajar el globo y Falcon no estaba. Varias horas perdido pasó el niño. Con la desesperación de los atribulados padres lograron sentir empatía millones de telespectadores en todo el mundo.
Supe que Falcon había aparecido escondido en el cobertizo de su casa a la mañana siguiente en la peluquería. La manicurista me dijo que la tarde anterior trabajaron con la televisión prendida a todo volumen, y más de una peluquera, secador en mano, lloró, al igual que alguna clienta a quien mientras le hacían el tinte en lugar de leer ¡Hola!, seguía la angustia de la familia Heene.
"Pobres padres, se veían tan desesperados", me decía la manicurista quitándome la cutícula de los lados de las uñas, "Qué alegría debieron sentir cuando su muchachito apareció, pero tremendo regaño le habrán echado".
A quienes les espera más que un regaño, una demanda millonario y la amenaza de 6 años de cárcel son a los padres del pequeño Falcon porque el niño no resultó ser tan buen actor como sus progenitores, quienes, casualmente, se conocieron en clases de arte dramático. Falcon, bajo presión periodista, le reclamó a sus padres ante las cámaras de CNN: "¡Pero si ustedes me pidieron que me escondiera para hacer el show!".
Hoy la sociedad norteamericana se horroriza de semejante fraude, a qué tipo de mente torcida se le ocurre tamaña treta, engañar a un país en busca de protagonismo, mira que hay que ser depravado. Basta hacer un examen de conciencia colectivo de qué tipo de televisión se está haciendo, quiénes la están viendo y quiénes se ofrecen a participar en ella, para obtener la respuesta.

2 comentarios:

Mafe dijo...

Solo con el slogan de E! "porque la realidad es mejor con cortes comerciales" tenemos para un semestre!!!
El reality TV es como la radio interactiva que acabo con la radio; ahora no podemos oir musica tenemos que escuchar a cualquier genio opinando de cualquier cosa a TODA HORA!

Adriana Villanueva dijo...

Así es Mafe, extraño cuando el protagonismo de la radio en Venezuela lo tenía la música en lugar de los locutores. Y para allá va la televisión gringa, un nuevo experimento pone a Jay Leno a las 10 de la noche en lo que llaman Prime Time, muchísimo más económico de producir un programa de entrevistas que cualquier serie, sí pega, podría significar que a esa hora en lugar de House o Desperate Housewives o Friday Night Lights, tendremos a personajes como Michael Moore contándole a un entrevistador estrella de cómo tomó tequila en una rumba en un hotel en Venecia con el mismísimo presidente de Venezuela, sugiriéndole el discurso que tenía que dar en la ONU.