martes, 11 de noviembre de 2008

Filven 2008


De la IV edición de Filven no salí sino con un libro. Quizás porque llegué tarde al Parque Los Caobos donde se realiza la Feria Internacional del Libro este año, y tarde en Caracas ahora significa pasadas las 4 pm. Eso quiere decir que apenas tuve una hora de luz para recorrer la amplia Feria donde la editorial de El Nacional, a último momento, no tuvo cabida y que: "Por problemas de espacio".
La primera mitad de la Feria del Libro, la que pude recorrer con la luz del atardecer, era una feria proselitista sin ningún rubor, los grandes protagonistas no eran ni siquiera escritores como Eduardo Galeano, Mario Benedetti, o José Saramago, sino Hugo Chávez Frías: no había un metro en el que su rostro no estuviera presente. En todas sus versiones: Camisa roja, flux bien cortado, o chaqueta militar. Para la megalomanía y la jaladera si que no hubo problemas de espacio.


Al son de las canciones de Ali Primera, que algunos cantaban de corazón, los visitantes de la Feria del Libro recorríamos stand tras stand donde se nos regalaban pasquines revolucionarios, afiches del presidente Chávez y hasta el libro de Luis Britto García: "La dictadura mediática en Venezuela", el único libro que me llevé de esta feria literaria tan poco literaria, y no porque lo compré, sino porque pasaba por ese stand justo en el momento que los estaban regalando.
Lástima que no tuve la misma suerte en años anteriores cuando los libros repartidos fueron Los Miserables de Victor Hugo o El Quijote de Cervantes.

Aunque el libro de Britto García en cuestión de minutos se agotó, en Filven parecen muy bien surtidos de los afiches del presidente y su orgullo bolivariano para que durante los 10 días que dure el evento, nadie se quede sin él.



También a los visitantes de la Feria se nos trató de convencer sobre la fortaleza del bolívar, sobre la importancia de la unión cívico-militar, que la revolución en los Estados Unidos es inminente, y no gracias a Barack Obama, y que tras el recién lanzado satélite, en Venezuela ya tenemos soberanía en el espacio

Cuando por fin llegué como a las 5 y media de la noche a territorio amigo, es decir, a donde la literatura es la verdadera protagonista, ante el gentío que se daba codazos por conseguir un buen descuento -a novedades literarias nadie aspira- decidí irme, porque para buenos descuentos los libreros de la acera frente a la Plaza de los Museos, y ellos recogen su mercancía apenas oscurece por la inseguridad de la zona.
Quizás regrese con calma y con luz, para apoyar a quienes insisten en ofrecer literatura en un medio tan hostil para ella.


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